Tres trucos para mejorar la empatía con tus personajes

Una de las claves de la escritura de guiones es saber cómo escribir personajes atractivos y mostrar al espectador cómo éstos sufren o disfrutan sus situaciones particulares. Desde el punto de vista narrativo, casi siempre, en toda historia, un personaje tiene que superar o conseguir algo. Tiene un objetivo. El de Marty McFly en ‘Regreso al futuro’ es volver a 1985 sin poner en peligro su propia existencia. El de Django en ‘Django desencadenado’ es dar caza a los asesinos para recuperar la libertad e ir a buscar a su esposa. El de María en ‘Lo Imposible’ es sobrevivir a un tsunami y encontrar a su familia.

Es obvio que una marejada de emociones va a acompañar a nuestro protagonista en esa lucha por conseguir su objetivo: frustración, incertidumbre, excitación, rabia, humillación, desesperación, valor, determinación, tristeza, odio, impotencia, etc. Precisamente son estos sentimientos los que van a hacer a la audiencia conectar con tu personaje y sentir lo mismo que él para, así, sentirse conectados a su lucha.

Sin embargo, ahí está lo complicado. En conseguir expresar de manera correcta los sentimientos de los personajes. Muchos guionistas fracasan en este intento. O, mucho peor, son demasiado literales en sus diálogos sobre los sentimientos: «Tengo miedo. Me siento frustrado y por eso estoy llorando ahora». Por favor, no hagas nunca esto. Se trata de buscar el subtexto, de no ser demasiado obvios. Porque las personas no somos demasiados obvias nunca en la vida.

No hay ninguna duda de que expresar los sentimientos de un personaje en su lucha por conseguir el objetivo es todo un reto. No es nada fácil. Sobre todo porque las emociones normalmente se expresan internamente y un guión se muestra de manera externa. Pero es posible y, sobre todo, necesario hacerlo.

He aquí algunos trucos.

AÑADE SUBTEXTO A TUS SECUENCIAS

Estarás de acuerdo conmigo en que las emociones muchas veces son absurdas y no responden a ninguna lógica. Las personas solemos tener dificultades a la hora de mostrarlas y expresarlas. Sobre todo, aquellas expresiones que son consecuencias de cambios vitales en nuestra vida, que son los que se tienden a contar en una película: perder algo o a alguien importante en tu vida, enamorarse, etc. Los personajes no tienden a ser honestos consigo mismos o con los demás en relación a los sentimientos que tienen en estas situaciones. Sus comportamientos no reflejan la situación real que están viviendo. Y, por supuesto, la mayoría de las veces, sus palabras no dicen lo que realmente sienten.

Pero el subtexto de lo que hacen, cómo lo hacen o dicen, sí que muestra sus verdaderas emociones. Así es en la vida real y así ha de ser en los guiones. El espectador normalmente es muy bueno entendiendo el subtexto. Que tus secuencias y tus diálogos tengan varias capas seguramente ayude al espectador a conectar mejor con los sentimientos de tus personajes.

EMPLEA POTENTES VERBOS DE ACCIÓN

Cuando la gente se siente de una determinada manera, algunos comportamientos y acciones tienden a manifestarse en ellos. Su postura, sus rasgos físicos, su discurso, sus expresiones faciales. Todo se ve afectado. Cómo en un guión tienes que representar todo lo que se ve de manera visual, utilizar verbos de acción que describan cómo está un personaje, por ejemplo, recibiendo una información, ayudará sin duda al lector, al director y al actor a expresar mejor los sentimientos. Para eso están, entre otras cosas, las acotaciones. Han de ser acciones con fuerte componente emocional. Verbos que muestren cómo el personaje está comportándose, hablando o moviéndose a través del espacio. Palabras como las siguientes: nacer muecas, caminar fatigosamente, moverse nerviosamente, desplomarse, sonreír con superioridad, pasear sin prisa, irradiar, estar furioso, estremecerse, achicarse o encogerse de miedo, avergonzarse, etc.

UTILIZA EL CONTRASTE

Unir cosas diferentes de manera yuxtapuesta siempre funciona. Puedes mostrar el contraste con el que dos personajes reaccionan de manera diferente al mismo acontecimiento. Por ejemplo, una situación en la que uno se muestra muy nervioso y otro seguro y con confianza.

También se puede enfrentar a un mismo personaje a la misma situación en dos momentos del guión y, de esta manera, mostrar cómo ha evolucionado al reaccionar de manera diferente la segunda vez con respecto a la primera.

Otro truco que nunca falla es establecer grandes diferencias entre un personaje y el entorno que le rodea. Es el clásico «pez fuera del agua». Por las reacciones del citado personaje ante su entorno se puede ver cómo está sobrepasado por la situación.

El espectador responde a las secuencias y a las historias cargadas de emoción. Es nuestra naturaleza. Mostrar cómo los personajes se sienten a través de los acontecimientos de la historia les ayudará a conectar mejor con la trama. Cómo reaccionan a los obstáculos les convertirá en seres con una visión única del mundo. Cada personaje reacciona de manera diferente a cada situación, exactamente igual que ocurre en la vida real, así que deja que el espectador se sienta cercano a ellos mostrándole sus sentimientos.

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