Tres consejos de Chicho Ibáñez Serrador para guionistas

Se ha muerto Chicho Ibáñez Serrador.

El día que nací, Chicho le envío a mis padres el periódico del día encuadernado para que, cuando fuera mayor, yo supiera cómo era la España de 1977.

El día del gol de Maradona a Inglaterra en México 1986, yo estaba viendo el partido en la casa de Chicho del Paseo de la Habana. Él era argentino.

Mi padre, desde un pueblo de Córdoba, le envío un guión para ‘Historia para no dormir’. Unas semanas después lo llamó para que se fuera a trabajar con él a Madrid. Juntos escribieron varios guiones, algunas historias para no dormir, ‘El un, dos, tres’, ‘Hablemos de sexo’ y la última película de Chicho, «La Culpa».

Fueron íntimos durante unos años. Y mi padre aprendió mucho de él. En las historias que he desarrollado con él, siempre sacaba a colación alguna enseñanza de Chicho. La última vez que esto ocurrió fue el mismo viernes pasado por la mañana, día de la muerte del gran creador televisivo y cinematográfico.

Si la persona de la que más he aprendido de guión ha sido mi padre, se puede decir que, indirectamente, también aprendí de Chicho.

Hace unos meses publicaba este post, que copio a continuación…


Pues sí, hoy te voy a dar tres consejos de Chicho Ibáñez Serrador para guionistas.

Los tres consejos que le dio a mi padre cuando empezó a trabajar con él en ‘Historias para no dormir’.

Pero, antes, quizás seas muy joven. Te voy a poner en antecedentes.

¿Sabes quién es Chicho Ibáñez Serrador?

Si no estuviste en España en los 60, los 70, los 80 o los 90, quizá no lo sepas.

Chicho es considerado el maestro del terror por los directores españoles de este género más famosos del momento, como Jota Bayona o Paco Plaza.

¿Por qué?

Pues por películas como ‘La Residencia’ o como ‘¿Quién puede matar a un niño?’. También por la serie de suspense que hizo para TVE llamada ‘Historias para no dormir’.

Además, también revolucionó la televisión en España con programas como ‘El un, dos, tres… responda otra vez’ o ‘Waku waku’.

Y dirás que por qué te vengo a hablar ahora de Chicho Ibáñez Serrador.

Pues porque el otro día fui a la presentación de un documental sobre el director Sebastián D’Arbó en el festival de cine fantástico Nocturna de Madrid. La película se llama ‘El Pionero’ y analiza la trayectoria del director de películas como ‘El Ser’, ‘Acosada’ o ‘Cena de asesinos’. Precisamente, en esas tres películas el guión fue escrito por mi padre y, por este motivo, también participó en la charla.

Allí, primero, y por casualidad, nada más llegar me tocó en un sorteo la colección de todas las ‘Historias para no dormir’ en DVD. Suerte, la mía, porque es una joya.

Y, después, mi padre recordó los tres consejos que, cuando comenzó a trabajar con Chicho, éste le dio.

Consejos que yo escuché y te transmito a ti.

Comenzar a escribir la historia por el final, de atrás hacia adelante

Este consejo contradice a muchos guionistas que dicen que, cuando comienzan a escribir, aún no saben a dónde van a llegar. Que la historia y los personajes les van a ir llevando hacia el destino, en principio, desconocido.

Bien, son maneras de trabajar.

Pero, si nos atenemos al cine de suspense, saber cómo va a terminar la historia y qué vuelta de tuerca quieres darle, es fundamental para que vayas construyendo toda la película para que el final funcione.

Y pasa lo mismo con las series, especialmente de género. Tienes que saber a dónde vas, para que todo lo que pase a lo largo de la historia tenga sentido al final. Si no, puede suceder que caigas en incoherencias.

No aburrir

Según Chicho, da igual lo que hagas, que caigas en alguna incoherencia, que te saltes en ciertos momentos la verosimilitud, que haya algún giro forzado, que si consigues que el espectador esté entretenido en todo momento, todo se te perdonará, todo dará igual y habrás triunfado.

Yo, particularmente, no estoy del todo de acuerdo con este punto. No da igual todo con tal de entretener. Dependiendo del género, puedes apoyarte más o menos en la llamada suspensión de incredulidad. Es decir, en la voluntad de espectador de creérselo todo, sobre todo si le estás entreteniendo. Pero hay que procurar no pasarse, porque la línea entre el éxito y el ridículo total es muy fina.

Está claro que a él le salía muy bien.

Cuando ganes, ahorra para cuando no ganes

Sobre este asunto, ya escribí este post.

Efectivamente, estoy seguro de que ya lo conoces, este trabajo, el de guionista, es una profesión muy inestable.

Puede ser que tengas un año bueno en el que ganes mucho dinero, hagas una serie de éxito y vendas dos guiones de cine, o trabajes de seguido en un programa de televisión. Pero somos muchos y hay mucha competencia. Y tendrás malas rachas.

Por eso, cuando ganes, aunque sea mucho, no te lo gastes todo en previsión de las malas épocas que puedan venir.