El Nota

Por qué tu protagonista cae mal

Tras meses de trabajo. Has acabado tu guión. Lo has dejado reposar y lo has pasado a algunos de tus amigos. Unos son también guionistas y otros no. Al cabo de un tiempo te han ido dan contestación sobre qué les ha parecido tu guión.

Y, oh fatídico momento, parece que hay una opinión generalizada:

EL PROTAGONISTA NO LES CAE MUY BIEN.

Llevas meses trabajando en tu historia, en tus puntos de giro, en tus diálogos y el fin del mundo se acerca porque tu protagonista cae mal.

Según todos los expertos, esto reduce exponencialmente tus posibilidades de vender el guión o de que la película guste en el caso de que finalmente se estrene.

Necesitas ayuda y te pones en Spotify el Help de The Beatles.

¿Y ahora qué?

¿Es el momento de buscar ayuda profesional, de solicitar consultoría externa?

Puede que sí, pero antes intenta probar si lo que le ocurre a tu protagonista es alguna de las siguientes posibilidades.

El Nota

El personaje es el malo perfecto o el bueno perfecto

En la vida nadie ejerce el bien el 100% de las veces ni nadie es tan malo que sea incapaz de querer a otro. Los comportamientos de las personas se mueven en una amplia gama de grises. Así, por ejemplo, una cooperante de una ONG que ayuda a los refugiados sirios a establecerse en Europa dándoles comida, alojamiento y quizá un trabajo puede estar enfrentada a su hermana por tenerle envidia de su éxito en el amor. O, también, un sanguinario traficante de drogas es capaz de ejecutar a un miembro de una mafia rival y, a la vez, cuidar de su madre en silla de ruedas y con principio de Alzheimer.

Que los personajes tengan fortalezas y debilidades, maldades y bondades a la vez, los convierte en humanos. Por este motivo, el lector y el espectador empatizarán más con ellos.

El personaje está eternamente enfadado

Vamos, que es el enano gruñón, sin paliativos, sin descansos. Odia todo y a todos y es capaz de expresar su opinión con exabruptos ante quien sea. Cada línea de diálogo muestra vulgaridad y escupe palabrotas por su boca a granel. Es decir, se trata del típico amargado que vive la vida para renegar.

En esta ocasión, tienes que trata de buscar algo de ternura y amabilidad en sus diálogos para templar su discurso.

No se trata de convertirlo en un remanso de paz, pero si de buscar el equilibrio. Lo poco gusta y lo mucho cansa.

Sólo tienes que buscar los lugares adecuados para colocar los mejores exabruptos.

El personaje es mezquino

A lo mejor, el personaje habla a través de ti y trata de sentar cátedra sobre lo que está bien o lo que está mal. Utiliza sus diálogos como si fueran tweets de denuncia sin prácticamente dar lugar a la réplica. Muestra prepotencia, sermoneo y homilia.

Y que a alguien le sermoneen generalmente no gusta.

Que se lo digan a mi sobrina adolescente.

A lo mejor viendo una película todos somos adolescentes dando igual la edad que tengamos.

Tu personaje ha cruzado la línea roja

Aunque no son muchos, hay varios puntos de no retorno. Si tu personaje viola a una chica, mata a un niño o tortura a un animal, necesitará mucho más de 120 páginas o muchas temporadas de una serie para poder redimirse.

Son acciones imposibles de olvidar y perdonar por la audiencia.

Aquí puedes chocar con las creencias, la ideología o el sentimiento de bondad del espectador. En general, el código moral sobre lo que está bien o está mal es universal.

Salirse de esos cánones puede frenar el atractivo de tu guión para ser vendido.

Ésta es una decisión que tienes que tomar desde el minuto 1.

El personaje es demasiado obvio y tópico

Es decir, sigue comportamientos demasiado vistos y que, a veces, pueden llegar a molestar a según qué tipo de personas. Por ejemplo, si tú guión va de un hombre que salva a una mujer. Él es fuerte e inteligente y ella es frágil y desvalida. Por un lado, se han rodados millones de películas siguiendo este esquema. Por otro, está bastante anticuado y puede molestar al 50% de la población, las mujeres.

Tu trabajo ha de ser original y tienes que tratar de romper cánones. Quieres sorprender, no someterte a lo que ya ha funcionado miles de veces porque parecerás uno más. Y tu personaje, por supuesto, también.

Tienes que estar al día de cuáles son las modas y las opiniones generalizadas en cada momento. Vale que no tienes que tratar de contentar a todo el mundo, pero buscas la aceptación generalizada de tu historia.

No busques el camino fácil. Siempre trata de innovar.

El humor del personaje es gratuito

Es cierto que hay grandes ases de la comedia que pueden permitirse ser irreverentes y alejarse de lo políticamente correcto. Y sí, por ejemplo, a Almodóvar se le permiten ciertas cosas que no se le respetarían a otros. Recuerda que no tienes todavía nombre, que los lectores de guión, los que tienen que hacer que tu obra pase la criba, no te conocen. Una frase de mal gusto, un chiste demasiado soez o un humor demasiado bestia pueden provocar que el guión deje de ser leído en el momento.

Dicho todo esto, que quede claro que las fórmulas no existen. Frank Underwood, el personaje protagonizado por Kevin Spacey en House of Cards, mata intencionadamente a un perro en su presentación. Y estamos hablando de una serie de culto. De él nos atraen otras cosas, no su bondad.

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