Reglas del thriller o narrativa de suspense

Las películas que más triunfan en taquilla en los últimos años suelen ser, primero, comedias y, segundo, thrillers.

Y, en cuanto a las series de televisión ocurre lo mismo.

Esto quiere decir que, como es lógico, la mayoría de productores buscan guiones de estos dos géneros para apostar por ellos.

Y, por consiguiente, no es una mala idea elegir escribir un thriller o una de suspense para tratar de venderlo o moverlo.

Para aprender a escribir un guión de este tipo, aparte de ver muchas películas, te recomiendo que te leas las recomendaciones del libro “Cómo escribir el guión perfecto”, de Philip Parker.

Si quieres profundizar en este asunto, te recomiendo que lo compres en Amazon.

En él aparecen muchos ejemplos prácticos de los elementos que debe contener un buen guión de thriller, aunque, en cualquier caso, yo te hago un resumen a continuación.

El Interrogante

Un misterio que debe ser resuelto: crimen, desaparición, conspiración, secuestro. Establece una intriga que dura toda la narración y que se resuelve al final de la trama.

Resolver este interrogante suele ser el objetivo del protagonista principal y es lo que más interesa al espectador.

El protagonista, o bien tiene que resolver el misterio porque se ve envuelto en él, o bien forma parte de su trabajo como policía, investigador, periodista o detective.

El espectador puede tener el punto de vista del protagonista intentando saber qué ha pasado, aunque cabe la posibilidad de cambiar dicho punto de vista en algunas fases del guión.

El interrogante más habitual suele ser saber quién es el asesino, aunque, a veces lo que importa es el por qué.

El riesgo

El protagonista o protagonistas principales se enfrentan a la muerte, ya sea la suya propia, la de un ser querido o la de alguien que no puede defenderse.

El riesgo es uno de los aspectos que más atraen del thriller y, si no existe, hace que la resolución del interrogante resulte totalmente indiferente al espectador.

Así que quiero que te quede claro: es fundamental saber qué es lo que hay en riesgo para que el espectador siga pegado a la butaca y no le entren ganas de dormirse, salirse de la sala, ir al baño o mirar el móvil.

Un antagonista poderoso

Las fuerzas o personajes a los que se enfrenta el protagonista tienen que ser poderosos, ya sea desde el punto de vista de la inteligencia, del dinero, del poder o de la fuerza física.

Cuánto más poderoso sea, más tendrá que luchar nuestro protagonista y más interesante será la trama y la resolución final.

Es muy importante que la misión sea un reto para el protagonista.

Hay antagonistas míticos en este género, que siempre recordaremos por su inteligencia, por su ingenio, etc. Sin ir más lejos me estoy acordando del mítico Hannibal Lecter.

Además, como es normal, cuanto más fuerte será el antagonista, mayor será el riesgo al que se tiene que enfrentar el protagonista. Y, una vez más,  más opciones de tener enganchado al espectador.

En este sentido, ocurre lo mismo que en el género de los superhéroes.

La inocencia perdida

Se ha de poner también en riesgo la inocencia, normalmente representada en un personaje, pero, a veces, se trata de una institución o una forma de vida.

Esta inocencia suele poner en riesgo a su protagonista, ya que su supervivencia está sujeta a su propia acción.

Es muy típico, aunque siempre funciona, la aparición de policías y políticos corruptos. Si al final gana el malo no solo pierde el protagonista, sino que pierde toda la sociedad.

La naturalidad

Toda la acción  y los personajes tienen que ser creíbles. Tiene que parecer realista y natural en su representación en la pantalla. Lo peor que le puede pasar a un trhriller es que no sea creíble, cosa que no ocurre normalmente con el terror. Digamos que en el terror se pueden traspasar ciertos límites, jugar con la ciencia ficción, con lo sobrenatural, etc.

Así que mucho cuidado con utilizar giro que saquen de sus casillas al espectador, porque rápidamente se irá de la película.

La justicia y la moralidad

Los antagonistas hacen actos inmorales y los protagonistas tienen que luchar contra ellos para restablecer la justicia.

Eso sí, es importante que exista, para nuestro protagonista, un riesgo de pasar al lado oscuro y de convertirse en inmoral. En algún momento se ha de sentir tentado por la corrupción.

Eso sí, si en algún momento llega a corromperse, ha de ser totalmente comprensible para el espectador. Lo hace para salvar a su familia, porque necesita el dinero porque tiene un cáncer terminal, por ejemplo.

El punto de vista del protagonista

El espectador sigue la narración desde el punto de vista del protagonista y va descubriendo, a la vez que él, los diferentes misterios. aunque caben otro tipo de variables.

La búsqueda

La búsqueda del asesino.

Pero, generalmente, el protagonista también culmina una búsqueda en la que se encuentra a sí mismo.

Casi siempre se conoce el objetivo del personaje desde el principio, pero, otras veces, el espectador descubre las verdaderas motivaciones hacia la mitad o al llegar el clímax.

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