El Ministerio del Tiempo

Reflexiones sobre la situación actual de la ficción y el guionista televisivo en España

Por LUIS MURILLO ARIAS 

Después de dos años vimos la luz en la situación actual de la ficción. Han sido más de 700 días en los que la crisis publicitaria, los recortes de presupuesto, el miedo a innovar y el conservadurismo de los ejecutivos de televisión han reinado en la ficción televisiva en España. Volvíamos a las dramedias de los 90, a tocar los mismos temas de siempre, a reírnos de las mismas cosas (sólo algunos). Y sí, por supuesto que ha de haber cabida para productos tan rentables como ‘La que se avecina’, que refleja parte de las personalidad ruin española y ha acertado con un público mayoritario que la consume hasta la saciedad hasta en los canales de TDT. Pero una ficción de televisión sana debe innovar. O, al menos, hacer más cosas diferentes, antiguas, pero nuevas a la vez.

Y este primer trimestre de 2015 han llegado productos como ‘Bajo Sospecha’, ‘Los Nuestros’ y ‘El Ministerio del Tiempo’. Y pudimos confiar de nuevo en que se podían hacer otras cosas. No es que ‘Bajo Sospecha’ sea superinnovadora, pues recupera algunos culebrones de investigación como la serie que marcó la era de la televisión moderna, Twin Peaks. Pero sí que provoca una manera de estar enganchado a un misterio que hacía años que no sentíamos. Por otro lado, el drama bélico ‘Los Nuestros’ explora terrenos hasta ahora inauditos en la ficción televisiva española: el ejército español. Ya hubo un proyecto de Globomedia similar llamado ‘Soldados del desierto’, que no llegó a cuajar. Aunque ha recibido alguna crítica, ha sido todo un éxito y, para mi gusto, mantiene el tipo.

El Ministerio del Tiempo

Y luego está ‘El Ministerio del Tiempo’, desde mi punto de vista una de las mejores series españolas de los últimos 20 años. Un producto que, no sólo ha innovado al introducir un ministerio a través del cuál se puede viajar en el tiempo, sino que además lo ha hecho con el tono, apostando por un humor muy novedoso, fruto, claro está, del concepto.

‘Bajo Sospecha’ y ‘Los Nuestros’ han cosechado grandes éxitos, demostrando que se puede ser rentables con algo más que la comedia disparatada española o la típica dramedia familiar de los 90. Sin embargo, ‘El Ministerio del Tiempo’ ha conseguido datos de audiencia nada desdeñables pero inferiores. Aquí se plantea la duda de si la televisión pública debe buscar competir en éxito de audiencia con una televisión privada o apostar por productos que, no sólo son de calidad, sino que además ayudan a instruir en la asignatura de historia a muchos televidentes. En cualquier caso, con ‘El Ministerio del Tiempo’ sucede que tiene mucho éxito en redes sociales y en audiencia en diferido. Es decir, que mucha gente la ve una vez emitido el capítulo a través de la web y las diferentes apps de RTVE.es.

Y esto nos lleva a plantear un nuevo tema…

La rentabilidad de los productos minoritarios

Es verdad que es un aunto que desconozco y hablo desde la absoluta ignorancia, pero me planteo la siguiente pregunta: ¿un producto de ficción español puede ser rentable económicamente más allá de la dictadura del share?

Me explico poniendo un ejemplo del cine. La mayoría de las películas españolas no son rentables sólo con su exhibición en los cines españoles. Muchas de ellas consiguen ganar dinero gracias a las ventas internacionales, las emisiones en televisión española y extranjera,  el VoD y el DVD.

Y entonces me planteo lo siguiente:

¿No podrían ser rentables productos un poco más minoritarios, tipo ‘El Ministerio del Tiempo’, si no se mirara sólo el share y su emisión en un canal de televisión español, sino que se pensará también en las posteriores ventas internacionales, la audiencia en diferido en España y el VoD fuera de España? ¿Por qué no? Vale que a lo mejor se ganaría menos dinero a corto plazo, pero quizás se ingresaría más a largo plazo o, por lo menos, aumentaría el prestigio.

Y tanta reflexión, ¿cómo nos deja a los guionista con proyectos debajo del brazo?

Sólo dos clientes y el sueño dorado de Telefónica

Pues sinceramente en una situación complicada si no perteneces a la estructura de una gran productora.

Analicemos.

Los encargos de ficción de TVE son prácticamente testimoniales aparte de series longevas como ‘Cuéntame’ o ‘Águila Roja’. Entonces las productoras sólo tienen dos clientes: Atresmedia y Mediaset. La primera tiene varias productoras amigas que, por contrato o de palabra, tienen que tener sí o sí proyectos. Estas productoras, ay, amigo, tienen su propio equipo de creativos y guionistas y normalmente no reciben proyectos ajenos. Es posible que otra productora fuera de éste círculo venda una serie a Atresmedia, pero muy difícil. Además, este grupo de televisión ha creado su propio laboratorio de desarrollo de proyectos de ficción, con lo cual, las posibilidades se reducen.

Mientras tanto, aunque Mediaset también tiene productoras amigas, éstas generalmente no se cierran a recibir proyectos ajenos…

Lo que nos queda a los guionistas con proyectos bajo el brazo es llamar a la puerta de todas estas productoras que sí reciben proyectos, las amigas de Mediaset y las que intentan colar algo en Atresmedia. El problema es que son muchos escritores llamando a las puertas, algunos con más experiencia que otros, y las productoras, a su vez, son muchas llamando a la puerta de Atresmedia y Mediaset.

Apostaría que en este momento hay más proyectos pululando por las productoras y las cadenas que en toda la historia de la ficción televisiva nacional.

La última esperanza de productoras y guionistas es Telefónica. Desde que anunció que, a través de su nuevo canal, Movistar Series, iba a producir series de ficción nacional «de calidad», ha recibido un aluvión de propuestas, tanto de productoras como de escritores. De momento, sólo se ha anunciado la contratación de dos vacas sagradas del cine español para dirigir proyectos de ficción: Alberto Rodríguez y David Trueba. Los dos cargados de Goyas…

Así que, cómo os diría yo, complicado y tal, pero hay que seguir luchando y ser resilientes. ¿O no? Y, si no, buscarse las habichuelas fuera. Mi último guión, recién entregadito, es para la República Dominicana.

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