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Pros y contras de los análisis de guión

Por LUIS MURILLO

Por una serie de circunstancias, ha coincidido en el tiempo, por una parte,  el hecho de haber tenido que emitir varios informes sobre guiones ajenos y, por otra,  haber recibido un informe sobre un guión propio. Ha sido una experiencia realmente curiosa la de “el analizador analizado”, de la que podemos extraer una serie de consideraciones, algunas de ellas muy útiles, para el sufrido mundillo de los guionistas cinematográficos.

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CONCEPTO

Un análisis de guión es un informe profesional elaborado sobre un texto cinematográfico ya terminado. Un documento donde se vierten opiniones fundamentadas sobre los aspectos más importantes del mismo: argumento, personajes y diálogos, principalmente.

El objetivo del análisis consiste en buscar los errores o puntos débiles del guión para intentar subsanarlos antes de que se ruede una hipotética película.

A QUIÉNES PUEDE INTERESAR

Fundamentalmente, a los productores. Cualquier película, aunque sea de bajo presupuesto, supone una fuerte inversión y miles de horas de trabajo hasta verla estrenada. Por este motivo, todo profesional de la producción sabe que no debe fiarse solo de su criterio. Tiene que preocuparse, y mucho, de que la base de su obra, el guión, sea lo mejor posible. Y más si necesita dinero de una distribuidora, de una cadena de televisión o de un organismo con capacidad para subvencionar.

Si el productor no va llamando a las puertas del dinero con un buen guión en la mano, tendrá imposible “levantar” la película.

También puede ser muy útil el análisis a los guionistas no profesionales para mejorar y potenciar sus creaciones, a fin de que éstas lleguen a las productoras con unas ciertas garantías de prosperar de cara a que les compren el guión.

E, incluso, también es conveniente para los guionistas profesionales como espejo donde confrontar su texto. Y esto por un axioma muy elemental derivado de la sabiduría popular: cuatro ojos ven más que dos.

CONTENIDO

Generalmente, el informe del análisis suele ocupar unas diez páginas y contiene, mutatis mutandis, los siguientes apartados:

1.- Idea: el tema contado muy sucintamente. Dos o tres líneas.

2.- Género: importante, en bastante casos, detectar claramente el género. A veces se escriben películas que terminan siendo mixtificaciones que terminan desorientando a los espectadores.

3.- Sinopsis: percepción del analista respecto al argumento. No siempre, después de leído un guión, queda clara la esencia de la historia.

4.- Argumento: dividido en dos apartados. Por una parte, y enumerados, los valores positivos; y, por otra, los negativos. La lista de unos y otros ayuda, y mucho, a evaluar la calidad del argumento.

5.- Estructura: disección sobre cómo está contado el argumento en secuencias y cómo se encuentran éstas ordenadas. Si sobran algunas o faltan otras.

6.- Personajes: la fuerza o debilidad de su configuración, su evolución a lo largo del guión, su coherencia o incoherencia a la hora de tomar decisiones en base a su “genética” inicial.

7.- Diálogos: su virtualidad para configurar la personalidad de los protagonistas y de los secundarios, su eficacia para hacer avanzar la acción, su riqueza o pobreza conceptual, su necesidad o inutilidad en algunas escenas.

8.- Ritmo: detectar si hay momentos en los que se ralentiza el interés de la historia. Tal vez sea, junto con el apartado de la estructura, uno de los pilares más importantes de cualquier análisis.

9.- Público Objetivo: detectar a quién le puede interesar la película una vez rodado el guión. Este dato es fundamental, sobre todo en las pelis encuadradas en los géneros clásicos. Y, además, es esencial para valorar la comercialidad de la futura película.

10.- Desenlace: importante evaluar el remate del guión. El final, en una gran mayoría de las películas, tiene una importancia decisiva en el éxito de las mismas.

11.- Diagnóstico Final: que debe incluir, como remate, una de estas recomendaciones:

A.-. Se puede rodar el guión con retoques

B.-. Se debería reescribir de nuevo porque la historia es buena pero el guión no

C.- No se debe rodar el guión.

EL DILEMA

Hasta aquí la teoría donde todo el mundo está más o menos de acuerdo. El problema surge cuando nos planteamos la idoneidad de los analistas de guión, quiénes están capacitados para realizar un trabajo verdaderamente profesional, de qué informes se puede fiar un productor o un guionista novel.

No existe ninguna facultad, oficial o privada, que otorgue el título de licenciado o doctor en análisis de guión. No se puede efectuar ningún MIR  porque no se han construido hospitales para guiones enfermos. Sólo existe el autodidactismo de leer y diseccionar muchos guiones, la consulta de algunos manuales yanquis que han ido apareciendo desde el legendario Reading for a Living, de T.L Katahn,  o realizar algún curso de los varios que existen en el mundillo del “guiónismo”.

En resumen, no existe un título acreditativo de la idoneidad de un analista de guión.

CRITERIOS

En base a lo anterior, sugerimos los cuatro criterios siguientes a la hora de elegir en qué manos ponemos nuestros guiones

1.-El analista de guión “no nace, sino que se hace”. Lo cual nos lleva a la conclusión de que, como en la mili, la experiencia es un grado.

2.- Entre un analista que ha escrito guiones de cine, sobre todo si se han estrenado, y otro que no ha escrito un guión en su vida, conviene inclinarse, obviamente, por el primero. Como en numerosos órdenes de la vida, la teoría es una cosa y la práctica otra muy distinta.

3.- Aparte de que tengamos la certeza de que tiene en su “curri” un buen stock de análisis, conviene leer uno o dos de los informes que haya realizado. Sobre todo para ver su capacidad de razonamiento.

4.- Y lo más importante, su creatividad. La piedra de toque. Es lo que diferencia a los buenos de los mediocres. No es lo mismo escribir “el final no cierra bien la historia” que afirmar “el final no cierra bien la historia, la película debería terminar de esta manera….”  Es decir, sacar defectos está al alcance de cualquiera, subsanarlos sólo lo hacen los profesionales.  

FINAL

No conviene olvidar que en el mundo de la creación hay pocos dogmas, que nos movemos en el pantanoso terreno de la subjetividad y que pululan por él numerosos “cantamañanas”, “cantatardes” y “cantanoches”. Por este motivo, una vez que opinen el analista, tu pareja, tu primo, tu vecina, tu perro, el portero y, cómo no, tu cuñado que lo sabe todo, tú eres quien debe decidir si tienes fe en lo que has escrito.

Si la tienes, adelante. En caso contrario, archiva el guión y ponte a escribir otro…

Pero la próxima vez, por favor, no se lo des a leer a tu cuñado.

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