Por qué escribir cortometrajes cuando quieres escribir un largo

¿Quieres escribir un largo sin haber escrito antes un corto?

Te recomiendo que no te saltes pasos.

Sí, yo también pienso que un guión de un corto y un guión de un largo son obras independientes y no veo el corto como el paso natural para foguearse. Pienso que uno puedo escribir largometraje y no por eso va a dejar de escribir cortos. O dirigir. O producir.

Pero, aún así, estoy seguro de que te hace falta práctica.

Para narrar, que no escribir, necesitas tener callo. Y los cortometraje son un campo de entrenamiento ideal.

Escribe muchos cortometrajes

Escribir cortometrajes es algo por lo que tienes que pasar para convertirte en un guionista o en un largometrajista.

Para escribir guiones, sin duda, hay que escribir muchos guiones.

Y los 15 primeros seguramente sean malos.

Pero la pregunta es…  ¿cómo escribir mucho? Y, sobre todo…

Escribir para aprender

La mejor forma de escribir para aprender es escribir guiones de cortometraje.

Lo ideal es que puedas escribir un guión lo suficientemente corto para que lo puedas terminar en una sentada.

Y lo mejor es hacerlo cada día. Es la manera de tener agilidad y práctica suficiente.

Para convertirte algún día en escritor es necesario tener mucha soltura, algo que se consigue con la práctica, el hábito y la perseverancia.

Vale, admitamos que te da pereza escribir.

No todos los días nos levantamos con las ganas.

Quizá piensas que no se te ocurre nada.

No te preocupes, pero sólo escribiendo de forma habitual aprenderás, mejorarás y acabarás estando a la caza de la idea las 24 horas del día. La inspiración te llegará de forma natural.

Anímate a empezar con los guiones de cortometrajes. Escribe uno cada dos días. O cada semana.

Recuerda que puedes hacer este curso sobre cómo escribir un guión de cortometraje.

Escribe cortometrajes para lograr motivación

Un corto a la semana es un objetivo asumible. Si no, cada 15 días.

¡Acepta el reto!

Ponerse el reto de escribir un cortometraje cada semana es más fácil de cumplir que escribir un largometraje, que requiere un trabajo de bastantes semanas.

Además, estoy seguro de que has experimentado la satisfacción que da acabar algo. Es muy gratificante.

Te ayuda a tener mejor energía y más fuerza, a sentir que lo has logrado y seguir con más empeño si cabe que antes.

Imagina cuántos cortometrajes podrías escribir en lo que te estás esforzando con ese largo.

Si no dominas las técnicas del guión ni la estructura y te estás dando cabezazos con ese largo, es casi una garantía de que vas a bloquearte en el proceso.

Y, lo peor de todo, lo sentirás como un fracaso. Tendrás la sensación de tiempo perdido y, como tal, tu motivación caerá por los suelos.

Y ya sabes que la motivación es fundamental para lograr el éxito.

Necesitas alimentar esta motivación, ir alcanzando objetivos. Cada corto que termines y del que estés satisfecho, será una victoria.

Genera hábito de escritura

Escribir es una cuestión de hábito, de rutina. Necesitas constancia para hacerlo bien, sobre todo para hacerlo en un tiempo razonable.

Tener un hábito es lo que te ayudará a encontrar siempre el tiempo y las ganas de escribir. Algo que puedes hacer sin resistencia.

Es como cuando empiezas a correr. Al principio te da pereza.. Te cuesta empezar. Te tienes que obligar. Pero, cuando lo conviertes en hábito, es que lo necesitas. Si no lo haces es como si te faltara algo, como si el día no está completo.

¿Qué te parecería si te sonara la alarma y lo primero que tienes que hacer después de desayunar es escribir? Es maravilloso, ¿no? Hacer lo que más te gusta.

Pero, claro, tendrás que luchar contra la resistencia a la idea de escribir cada día

Debes hacerlo por placer, porque te gusta. Porque tiene beneficios para ti. Por tanto, no debería asustarte la idea de escribir cada día un rato.

Pero, también te digo, tómate tu tiempo. A lo mejor, al principio, es solo los fines de semana, porque entre semana trabajas y no tienes tiempo, pero, poco a poco, si todo va bien, el cuerpo te pedirá hacerlo más días.

Parte de la resistencia procede del pavor a no tener ideas para tu guión.

Pues céntrate en algunas ideas. Una vez hayas hecho una versión del guión, revísalo. Piensa en cómo mejorarlo. Haz cambios en los diálogos, en la estructura.

Si quieres que sea más fácil, empieza poco a poco.

Empieza con 15 minutos unos cuantos días seguidos, añade otros 15 minutos al cabo de una semana y ve aumentando el tiempo hasta que alcances el tiempo deseado. Media hora al día es mejor que nada.

Para crear el hábito de la escritura reserva un tiempo y simplemente escribe. Cada día.  Cada dos días. Cada fin de semana. Márcate tú la norma.

Escribe cortos para practicar y experimentar con la escritura

Para aprender a hacer cualquier cosa hay que practicar. Como ir al gimnasio. Como empezar a tocar la guitarra.

Por eso te he dicho que es importante crear el hábito. Ganarás en práctica y soltura.

Pero además, tendrás que probar distintas cosas, distintos enfoques, diferentes finales o estructuras.

Lo bueno de los cortos es que suponen una herramienta de experimentación perfecta.  Y lo mejor es que todo lo que experimentes en los relatos, puedes aplicarlo a los largos.

Puedes experimentar con los diálogos, con la construcción de personajes, con los flashbacks, con la voz en OFF. Con todo. Hasta con diferentes géneros para ver cuál se te da mejor.

Es un banco de pruebas ideal para aprender muchas de las habilidades que necesitarás para escribir el ansiado largo.

Además, te servirá para ejercitar tu fluidez. Irás adquiriendo cada vez más soltura.

Te permite ser más creativo

Te darás cuenta enseguida.

Toma notas de las ideas que te surjan en una libreta, en tu móvil en un documento en tu ordenador.

La creatividad ocurre cuando escribes, cuando ejercitas esa zona fundamental de tu cerebro. Si te viene una idea y en ese momento no puedes desarrollarla, la apunta. Y la retomas cuando puedas.

Ya te expliqué en este post de dónde vienen las ideas, de dónde surge la inspiración.

Las ideas surgen de personajes, de acciones, de conflictos que no puedes explorar en el guión que estás escribiendo, pero que puedes usar para otro.

Aprenderás de tus errores

En un cortometraje puedes poner en práctica técnicas narrativas.

Es fundamental que que seas capaz de leer lo que escribes de forma crítica. O que le puedas pasar el guión a alguien para que te señales los errores y te proponga mejoras.

Cuando te das cuentas de tus errores en el guión es cuando puedes mejorarlos.

Con cada corto aprenderás algo y podrás aplicarlo en el siguiente.

Esto te puede pasar también con un largometraje, pero hay errores que no los detectas hasta que lo terminas, que es cuando tienes una vista completa, general, panorámica.