Por qué es bueno usar Blablacar si eres guionista

Supongo que sabes lo que es Blablacar, una aplicación móvil y web, una empresa tecnológica que facilita el contacto entre personas que quieran compartir coche para realizar determinados viajes.

No es la única, en el mundo hay otras empresas que realizan el mismo servicio.

Seguro que te suenan.

Bien, pues yo este verano he hecho un Master en Blablacar. Soy usuario de 2012, pero durante los meses de julio y agosto lo he utilizado mucho como conductor, ya que he tenido que viajar muy a menudo por trabajo.

Y me he dado cuenta de lo importante que puede ser usar esta herramienta para un guionista.

Te estarás preguntando qué tiene que ver la velocidad (nunca mejor dicho) con el tocino.

Pues te lo voy a explicar.

Los guionistas, normalmente, tendemos a relacionarnos solo con guionistas. Y si no son guionistas, serán directores, gente de producción, actores, presentadores de TV, periodistas. Personas relacionadas con los medios de comunicación en general.

Al menos, ése es mi caso, por donde estudié y por los diferentes lugares en los que he trabajado.

Pero te doy una noticia: uno de los trabajos del guionista es crear perfiles de personajes.

Y uno tiende a crear perfiles de personajes de lo que conoce. Es decir, de su entorno.

Y el resto de perfiles los creas de las innumerables series de televisión y películas que has visto.

Pero no sale igual ni tan verosímil que cuando realmente sales de la burbuja y te mezclas con la gente. Entonces es cuando te salen personajes de carne y hueso.

Por eso siempre te digo que un guionista tiene que viajar, observar a la gente, conocerla.

Y Blablacar o cualquier aplicación de compartir coche, aparte de que te sirve para ahorrar, te da la oportunidad de conocer gente muy diferente de ámbitos diametralmente opuestos al tuyo.

Por ejemplo, a lo largo de este verano, yo he conocido gente muy diversa:

  • Una chica de 37 años que tuvo que ir a buscarse la vida, primero a Manchester y, después, a Alemania como profesora de Infantil, que me habló de cómo añoraba España y de cómo no podía volver por la inestabilidad laboral y los malos sueldos. También estuvimos hablando del sistema educativo alemán.
  • Un guardia de seguridad que vivía en Madrid cuatro días a la semana y el resto volvía a su pueblo, donde viven su mujer y su hija. Y se consideraba un tipo con una gran suerte.
  • Una señora de 60 años que me contó de cómo su marido le había dejado por otra más joven y ahora se encontraba sola en la vida.
  • Una chica que trabajaba en la Biblioteca Nacional como restauradora de libros antiguos, aunque su mayor sueño era triunfar como cantante. Para ello, se había presentado a los castings de todos los talents shows posibles, desde La Voz hasta Operación Triunfo.
  • Una chica de 26 años que viajaba a un pueblo de Cáceres para acudir a un fisioterapeuta que le habían recomendado. Debía arreglarse la muñeca para presentarse a las pruebas físicas para convertirse en inspectora de policía. Para ello, llevaba tres años viviendo en Ávila preparándose en una academia especial. Lo de ser policía le venía de herencia, puesto que su padre había sido guardia civil en el País Vasco y había participado en la lucha antiterrorista.

Son solo algunos ejemplos de la gente que te puedes encontrar, pero la diversidad es infinita. Y viajar y conversar con ellos te puede ayudar mucho, no solo a crear personajes, sino también a conocer posibles historias.

Mi consejo es que no te cortes, que seas curioso, que les preguntes todo lo que se te venga a la cabeza. Por sus trabajos, por sus inquietudes, por sus objetivos en la vida, por saber cómo piensan, por sus opiniones sobre diferentes temas.

En realidad, es una golosina que no te debes perder. Y, de paso, ahorras y contribuyes a no perjudicar demasiado el medio ambiente. Mejor que viajen cinco personas en un solo coche que cada una en el suyo propio.