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Pistas para crear personajes femeninos consistentes

En los últimos meses ando inmerso en la escritura de un personaje femenino protagonista. Hay quien me pregunta cómo siendo hombre uno puede entender lo suficiente a un personaje femenino como para hacerlo protagonista. No puedo negar que yo me he hecho la misma cuestión varias veces. Para ello, he leído libros y visto películas, aparte de documentarme todo lo que he podido y consultado con colegas.

¿Cómo no vamos a poder hacer personajes femeninos aunque seamos hombres si, ante todo, somos guionistas?

Debemos poder hacerlo porque hemos de tener la capacidad de empatizar con cualquier personaje de nuestras historias.

Todos los guionistas pueden.

Tú puedes.

Y más te vale hacerlo porque las mujeres van más al cine y leen más novelas que los hombres, según los datos.

Y, sin embargo, de acuerdo con un estudio de 2015 de Martha Lauzen para el Centro de Estudios de la Mujer en el Cine y la Televisión de la Universidad de San Diego, sólo el 12% de los protagonistas en las películas de Hollywood de ese año fueron mujeres. Además, sólo el 29% de las mujeres aparecían entre los personajes principales y sólo el 30% de aquellos que tenían frase.

Algo estamos haciendo mal los guionistas, los productores o todos a la vez.

Y, además, la mayoría de los personajes protagonizados por mujeres son novias, esposas, madres o hermanas de los protagonistas. Cuando no son la secretaria o asistente del héroe. Es decir, las mujeres podrías ser consideradas en el cine de Hollywood como ciudadanas de segunda clase. Su valor suele basarse en con quién se acuestan, con quién quieren acostarse o a quién dieron a luz.

Como guionistas tenemos en la mano cambiar estas estadísticas y la tendencia. Y no sólo por velar por la igualdad entre hombres y mujeres, que también tenemos que hacerlo, o por dar más trabajo a las actrices, sino porque, además, puede ser tremendamente rentable para nuestras historias.

personaje femenino

He sacado una serie de conclusiones después de varios meses escribiendo un personaje femenino.

Ella tiene que ser algo más que frágil y bonita

Muchos guionistas, cuando describen a sus personajes femeninos, lo hacen utilizando estos dos adjetivos. ¿Qué significa frágil y bonita? Realmente no tengo ni idea. Es una descripción muy vaga. Son dos palabras que, si lo pensamos bien, podrían describir a un objeto. Posiblemente tenga que ver con la vulnerabilidad, pero se queda corto. Los personajes con debilidades son fascinantes, pero hay que hacerse varias preguntas. ¿Dónde encuentra esta mujer su poder? ¿Cómo se define a sí misma? ¿Cómo la definen los que están a su alrededor? ¿Cuáles son sus hábitos? ¿Qué errores comete todo el rato? Contestando a estas preguntas, el personaje tendrá más chicha y su vulnerabilidad será más atractiva. Será más consistente porque se enfrentará a retos, tanto internos, como externos. Además, aprenderá de ellos. Es importante que la protagonista femenina se convierta en la catalizadora de la historia y no sólo en un personaje pasivo. Por otro lado, tampoco es necesaria que la protagonista sea guapa. Las chicas feas o del montón también existen.

Haz que sea divertida

Algunos de los referentes del humor inteligente en Estados Unidos son mujeres, como Tina Fey, Amy Poehler, Amy Schumer, Kristen Wiig, Melissa McCarthy y Mindy Kaling. Muchas mujeres en películas y series constituyen la voz de la razón y se sitúan al lado de un hombre excéntrico. Es decir, ejercen de aguafiestas. No me quiero ni acordar de la serie de Telecinco y Globomedia Los Serrano. Esto obviamente la convierte en un personaje increíblemente aburrido. Haz que tus mujeres sean ingeniosas, excéntricas, estrafalarias, vulgares y/o exuberantes.  Profundiza un poco más en tus personajes femeninos y en su sentido del humor y saldrás gratamente sorprendido.

Intercambia el género

Algunos de los personajes protagonistas femeninos que más han calado en el cine fueron originariamente escritos para ser protagonizados por hombres. El papel de Angelina Jolie en Salt lo iba a interpretar Tom Cruise. George Clooney iba a ser el protagonista de Expertos en Crisis, que finalmente tuvo a Sandra Bullock en su cartel. Y, si nos remontamos en el tiempo, la Sigourney Weaver de Alien iba a ser un hombre y Ridley Scott cambió de idea para convertirla en la primera heroína de la historia de Hollywood. Pero, ojo, un personaje femenino para tener éxito o ser consistente no tiene por qué haber sido previamente pensado para un hombre, pero intercambiar los géneros puede ser una buena técnica para romper estereotipos y otorgar un soplo de aire fresco a tu personaje.

Hazte las preguntas clave

Para que tu historia no sea tópica y cuente con personajes femeninos de segunda clase, tienes que estar seguro de lo siguiente: tienes dos personajes femeninos con identidad propia que hablan entre ellas sobre algo más que hombres. Las mujeres, incluso en una historia de amor, pueden hablar de más cosas que sobre relaciones sentimentales.

Escribe tu personaje femenino pensando que es humano

El autor de Juego de Tronos, George R. Martin, dijo una vez que siempre trataba a los personajes femeninos como personas que son. Y eso explica por qué éstos son tan ricos y fascinantes. Aunque parece algo obvio, viendo muchas películas y series parece que no lo es tanto. Para tratarla como un ser humano, puedes pensar en varias cosas: ¿Es un personaje esencial en la trama o solo sirve como complemento a la historia del héroe masculino? ¿Cuáles son las peculiaridades de su personalidad? ¿Cuáles son sus defectos? ¿Sus habilidades? ¿Sus deseos? ¿Cuál es su motivación? ¿Qué le da miedo? Busca las respuestas y harás humana a tu personaje.