¿Cómo hacer que tu personaje sea tridimensional?

Por LUIS MURILLO ARIAS 

Los que nos enganchan de Los Soprano, de The Wire, de Breaking Bad o de Narcos, aparte de las mil peripecias en las que se meten y cómo llegan hasta ellas, son Toni Soprano, Jimmy McNulty, Walter White o Pablo Escobar. Es decir, los personajes. Por eso seguimos viendo un capítulo tras otro. Y eso se consigue con personajes tridimensionales.

mcnulty

Los personajes tridimensionales son complejos y únicos, con vidas de ficción completamente desarrolladas. Esto es lo que la hace parecer personas de verdad, reales. Cuanto más de verdad parece un personaje, más hace que el espectador se identifique con él y, en consecuencia, le importe realmente lo que le ocurra. También, los personajes realistas consiguen la suspensión de incredulidad de la audiencia. Es decir, consiguen que los televidentes compren la historia. Esto es especialmente necesario cuando el universo en el que ocurre la trama es desconocido: ciencia ficción, fantasía, drama histórico. Necesitamos personajes de verdad para acabar inmersos en esos mundos.

A los personajes no desarrollados se les llama “planos” por un motivo: no son capaces de generar emociones. No nos importa lo que les pase. Por lo tanto, su historia nos da igual. Generan indiferencia.

¿Por qué se habla de tres dimensiones en vez de cuatro, siete o diez? Porque hay tres aspectos principales en una persona y, por tanto, en un personaje.

ASPECTO FÍSICO

La naturaleza del cuerpo o el rostro de un personaje afecta a su actitud ante el mundo y a la actitud del mundo hacia él. ¿Es hombre? ¿Mujer? ¿Transgénero? ¿Qué edad tiene? ¿De qué raza es? ¿Es atlético? ¿Está sano? ¿Es habilidoso? ¿Torpe?  ¿Atractivo? ¿Enclenque?

ASPECTO PSICOLÓGICO

Los rasgos psicológicos construyen la personalidad del personaje. ¿Es extrovertido o tímido?  ¿Optimista o pesimista? ¿Paciente o impaciente? ¿Codicioso? ¿Egoísta? ¿Competitivo? ¿Encantador? ¿Estirado?  ¿Sensible? ¿Seguro? ¿Lujurioso? ¿Amable? ¿Qué es lo que más miedo le da?  ¿Con qué disfruta? ¿Es religioso? ¿Cuál es su ideología política? ¿Y su filosofía de vida? ¿Es gay, lesbiana, hetero, bisexual, asexual?

ASPECTO SOCIAL

¿Tu personaje está soltero, casado, divorciado? ¿Está saliendo con alguien? ¿Por cuánto tiempo? ¿Tiene hijos? ¿Sus padres están vivos o muertos? ¿Qué relación tiene con ellos? ¿Posee muchos amigos? ¿Es popular o es un marginado? ¿En qué trabaja? ¿Cuál es su case social? ¿Quiénes son sus amigos? ¿Sus compañeros de trabajo? ¿Tiene hobbies? ¿Dónde vive? ¿Cómo es su casa?

Además de tomar todas estas decisiones que te he comentado en torno a tu personaje, hay otras tres cosas que puedes hacer para dotar a tu personaje de tridimensionalidad.

1. Hazles muy buenos en algo y muy malos en otra cosa

Buscamos gente excepcional. Un personaje que es bueno en todo y sólo tiene virtudes, por un lado es aburrido y, por otro, cae mal. Además, un personaje que no tiene ninguna virtud ni habilidad, el anti-héroe total, tampoco importa a nadie. Los mejores personajes poseen ambos: grandes talentos y horribles defectos. Por ejemplo, Jimmy McNulty es el mejor policía, pero en su vida privada y relaciones personales es un auténtico desastre.

2. Rompe con el estereotipo

Es verdad que la mayoría de los personajes se corresponden con un estereotipo: el científico nerd, el informático freak, el jefe déspota, la lolita, el profesor enrollado. Lo normal es que este tipo de tópicos sean lo primero que se te viene a la cabeza cuando te pones a pensar un personaje. Pero si es un estreotipo ya visto mil veces por el espectador, no le interesará. Parecerá eso, un personaje más que una persona. Y no quieres eso, ¿verdad? Imagina la versión estereotipada de tu personaje y, después, trata de darle una vuelta y buscar un diferencial.  Cuando lo encuentres, parecerá único y excepcional. A lo mejor sólo hacen falta una o dos características complementarias para conseguirlo. Lo más específico y detallado que seas, mejor.

3. Los personajes necesitan objetivos

Para parecer personas de carne y hueso, tus personajes no deben sentarse a esperar que las cosas les sucedan. Tienen que tener un objetivo y tratar de conseguirlo por todos los medios. La historia ha de interrumpir una vida en progreso. Y no vale con un único objetivo. Hay que pensar qué pretenden a corto plazo, a medio plazo y a largo plazo. Establecer los objetivos de los personajes te permite saber quiénes son y qué quieren.

Si consigues crear estos personajes únicos, verdaderos, realistas y tridimensionales, el espectador sólo querrá saber todo lo que les ocurra o hagan.

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