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Un dos tres

¿Qué es un programa de televisión poliformato?

Con el título de este post me estoy refiriendo a aquellos espacios televisivos, generalmente de gran duración, que aúnan e integran en un sólo programa varios géneros.

Estos formatos no deben confundirse con los, en otro tiempo, llamados genéricamente Omnibus. Programas que duraban entre dos y tres horas, y que en realidad eran una sucesión de espacios cuyo único nexo de unión eran el presentador, o presentadora, y el decorado.

La cualidad que define a los poliformatos es, como he reseñado más arriba, su virtualidad para aunar e integrar varios géneros televisivos en uno solo, hasta el punto de formar una unidad indisoluble en sí mismo.

Hoy voy a analizar dos ejemplos paradigmáticos de este tipo de programas. Uno del pasado, el UN DOS TRES. Y otro que se encuentra actualmente en antena: MASTERCHEF.

Un dos tres

EL UN-DOS-TRES

El pionero de este tipo de programas en España es, sin duda alguna, el histórico UN-DOS-TRES, creado por Narciso Ibáñez Serrador. Un programa que nace por pura casualidad. Chicho estaba preparando para Televisión Española una nueva etapa de sus exitosas HISTORIAS PARA NO DORMIR y dicha cadena le pide que, mientras  termina de escribir los guiones de la citada serie de terror, ponga en marcha un concurso para la programación nocturna.

Chicho decide unir en uno solo los tres tipos de concursos que existían hasta entonces en el panorama televisivo internacional: los de preguntas y respuestas, los de acción y los psicológicos. Así nace las tres fases del concurso y de aquí el título: UN, DOS, TRES.

En “Las Preguntas” participaban tres parejas concursantes y consistía en responder a preguntas en las que entraban tanto temas de la vida cotidiana como culturales. La pareja que obtenía menos aciertos quedaba eliminada. La segunda fase, “La Eliminatoria”, consistía en un duelo entre las dos parejas en juego para conocer cuál pasaba a la fase final. La tercera y definitiva, “La Subasta”, se basaba en elegir uno de los tres premios que se ocultaban en el interior de sendas puertas.

Sucintamente, así empezó el UN, DOS, TRES en abril de 1972. Era un programa estático, de producción media-baja, con un presentador desconocido para los telespectadores españoles y sin ningún tipo de espectáculo.

Sólo aportaba dos elementos realmente novedosos. Por un lado, la presencia de tres personajes pintorescos, los Tacañones, que eran contrarios a los concursantes: se alegraban cuando éstos perdían. Pero, por otro, y aquí creo que radica el punto de partida del éxito, para triunfar en el programa no era necesario ser ningún “cerebrito” ni estar doctorado por la universidad de Salamanca. Algo impensable hasta entonces en televisión, con precedentes tan notables como “Un millón para el mejor” o “Las diez de últimas”.

Pronto comenzó a producirse una conexión psicológica con el telespectador medio. En la primera fase, se formulaban preguntas cuyas respuestas toda la audiencia conocía ya que versaban sobre la vida cotidiana. Por ejemplo: “qué alimentos se pueden freír en una sartén”. Y en “La Subasta”, sólo había que elegir entre una de las tres puertas tras las que había un regalo.

Pues bien, a partir de estas mimbres, el programa comenzó a crecer y  crecer. Hasta tal punto, que Ibáñez Serrador y TVE acordaron retrasar la nueva etapa de HISTORIAS PARA NO DORMIR y aprovechar el viento de cola que soplaba cada vez más sobre el concurso. Pronto, éste comenzó a crecer en presupuesto, en el valor de los premios, en la espectacularidad de la eliminatoria y, sobre todo, en el humor y los números musicales que amenizaban “La Subasta”. Hasta el punto de convertirse en todo un fenómeno sociológico y en uno de los programas míticos de la televisión en España.

Es decir, lo que empezó siendo un mero concurso, con el paso del tiempo fue creciendo hasta convertir en todo un show que integraba otros dos géneros más: el humor y el espectáculo musical.

masterchef

MASTERCHEF

Un concurso gastronómico, basado en un formato británico, cuyo objetivo en cada edición es encontrar al mejor cocinero amateur de España.

El esquema básico se apoya en tres fases. En la primera, todos los concursantes tienen que cocinar un determinado plato. El jurado, formado por tres cocineros de renombre, elige los dos mejores, quienes seleccionan sus equipos entre el resto de los concursantes. En la segunda fase, y  en un lugar fuera del plató, ambos equipos compiten entre sí cocinando un determinado menú para un grupo de personas. El equipo perdedor, de vuelta al plató, tiene que cocinar un nuevo plato de manera individual.  El concursante que lo haga peor,  a juicio del jurado, queda eliminado.

Este esquema básico de un formato de competición ha ido evolucionando con el tiempo a un reality emotivo-dramático donde la elaboración de los platos ha pasado a un segundo plano. Al principio, lo importante era como elaboraba su plato cada concursante. Ahora, lo que prima en el programa son los dramas personales de los participantes cuando son reprendidos, e incluso humillados, por los tres miembros del jurado.

La prueba de todo lo anterior la tenemos en que la realización se centra, no en cómo se confecciona un determinado plato, sino en la angustia de los concursantes por terminar a tiempo la tarea encomendada, o bien en los errores que cometen. Y, sobre todo, queda de manifiesto en que el tiempo dedicado a la elaboración de las recetas de turno se ha igualado con el dedicado a enjuiciar los platos.

Y, sobre todo, el drama llega a su cenit cuando son eliminados. En ese momento es cuando la tríada de jueces adquiere todo su poder y su decisión implacable lanza al participante “a las tinieblas exteriores”

Es decir, MASTERCHEF se ha convertido en un Poliformato al haber evolucionado desde un concurso gastronómico a un reality donde el drama personal prima por encima del aprendizaje y didactismo de los fogones.

CARACTERÍSTICAS DE LOS POLIFORMATOS

Existen otros muchos ejemplos de programas similares que han evolucionado desde una idea inicial a una mixtificación de géneros televisivos. Por ejemplo: GRAN HERMANO, SÁLVAME, LO QUE NECESITAS ES AMOR…

Todos ellos, salvando matices específicos, poseen las cinco características siguientes:

1.- El Poliformato no nace, se hace. Es decir, partiendo de una estructura y un determinado género iniciales va evolucionando a lo largo de las diferentes emisiones hacia otros géneros.

2.- Todos son éxitos de audiencia debido a su pervivencia en antena. Si no fuera así, no se convertirían en Poliformatos.

3.- La inmensa mayoría de ellos tienen como punto de partida o de llegada el género reality.

4.- Casi todos poseen una duración superior a las tres horas en cada emisión.

5.- En la creación de un Poliformato es imprescindible que esté detrás un gran equipo de guionistas.