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'Ocho apellidos vascos' es todo un fenómeno sociológico.

¿Por qué ocurren los fenómenos sociológicos en creatividad?

Uno de los temas más apasionantes que existe en el mundo de la creatividad son aquellos éxitos que desbordan cualquier previsión. Éxitos comerciales y mediáticos absolutamente inesperados, generalmente muy rápidos, y que se extienden por todos los ámbitos sociales. En resumen, éxitos que se convierten en los llamados fenómenos sociológicos.

Este tipo de fenómenos se dan en todas las ramas de la creatividad, tanto en cine como en televisión, pasando por la publicidad, la literatura, la música, la moda y todos aquellos ámbitos donde la creatividad humana tiene un papel decisivo.

'Ocho apellidos vascos' es todo un fenómeno sociológico.

‘Ocho apellidos vascos’ se ha convertido en la película más vista de la historia del cine español.

Unos cuantos ejemplos nos ayudarán a comprender mejor el tema. En cine Ocho apellidos vascos; Lo Imposible En música: Macarena, Aserejé. En televisión, El Príncipe, Masterchef. En literatura, Cincuenta sombras de Grey. En apps lúdicas: Angry Birds, Candy Crush Saga. En animación, Dora la exploradora, Pocoyó, Peppa Pig. En internet, Twitter, Facebook. En telefonía, Whatsapp. Etc., etc.

CARACTERÍSTICAS

Si nos ponemos a analizar todos estos grandes éxitos, nos encontramos con una serie de hechos curiosos.

El primero de ellos es que nadie había previsto, ni remotamente, el desmesurado éxito del producto en cuestión. El segundo es que, a posteriori, todo el mundo es capaz de impartir una master class para explicar las claves del acontecimiento en cuestión. Es exactamente igual que los analistas deportivos al terminar un partido: todos saben cómo tenía que haber jugado un equipo para ganar y, sobre todo, por qué ha perdido.

Por definición, si los calificamos de “fenómenos” hay que concluir que no se atienen a unas reglas previas. Por tanto, es inútil tratar de explicarlos, y mucho menos preverlos. Pero al añadirle el adjetivo “sociológicos”, tal vez podamos aventurar algún tipo de hipótesis, palpar intuiciones, agarrarnos a una serie de indicios, más o menos claros, con el fin de intentar extraer algunas características comunes a los fenómenos que nos ocupan.

Si repasamos los títulos enunciados en un párrafo anterior, y otros que podemos traer a colación, podemos aventurar, nunca aseverar, que lo único que parecen tener en común es…

LO DIFERENTE

Lo diferente no es exactamente igual a original, pero se le asimila bastante y vamos a utilizar el concepto de originalidad. Muchos de los títulos, no todos, encierran una buena dosis de esta cualidad. Hay en la mayoría algo que hasta su aparición no habíamos visto u oído.

La parodia del mundo abertzale en Ocho apellidos vascos. El trabalenguas de Aserejé junto a un ritmo endiablado y una coreografía electrizante. La gastronomía de Masterchef convertida en reality de emociones. Escribir literatura erótica para un público objetivo de mujeres en Cincuenta sombras de Grey. La simplicidad de jugar al tirachinas en Angry Birds lanzando pajaritos en vez de piedras. La inteligente utilización de youtube en los casos de Cantajuegos y las dos series de animación. Y en cuanto a Twitter, Facebook y Whatsapp está sobradamente clara su diferencia con otras redes sociales, sobre todos en sus inicios.

Pero aún así, “lo diferente”, “la originalidad”, “lo nunca hecho”, “lo insólito”… no explica suficientemente la pulpa de los fenómenos sociológicos. Está claro que todos estos conceptos se encuentran en su adn, pero no son axiomáticos a la hora de explicarlos o definirlos.

En consecuencia, y como consejo práctico, a la hora de crear un producto cultural debemos olvidarnos de “fabricar un pelotazo”. Elaboremos un producto digno, entretenido, diferente…

Es un auténtico error intentar replicar el éxito con un proyecto similar… Ahora saldrán como la espuma series y películas de andaluces y vascos. Hay que buscar, repito, algo diferente.

¡Ya salió la palabreja! Y por dos veces. Diferente. Pues sí, diferente. ¿Pero qué es lo diferente…? ¿Dónde está lo diferente…? ¿Cuándo es diferente…?

Id est quaestio, que decían nuestros padres latinos. Esta es la cuestión.