Las tres versiones definitivas de un guión

Supongo que ya lo sabrás, pero, por si acaso, te lo recuerdo.

La escritura de un guión no termina con la versión definitiva de éste antes de empezar a rodar.

Una frase muy manida en el mundo del cine, pero que no por ello deja de ser cierta, es que «el guión se escribe tres veces». La primera vez lo hace el guionista, antes de empezar a rodar, la segunda bien lo hace el director durante el rodaje y, la tercera vez, el encargado de hacerlo, con la supervisión del director, es el montador.

El guión se escribe también durante el rodaje

La versión definitiva del/la guionista

Esto lo hemos hablado muchas veces. Se trata de lo que hace el/la guionista o el equipo de guionistas, que parten de la idea, pasan por la sinopsis, el tratamiento, la escaleta y, finalmente, el guión. En todos los procesos deben cuidar la estructura y la construcción de personajes y, además, en el último, se deben tener muy en cuenta las descripciones de lo que se ve y los diálogos. Dicha labor, como sabes, puede llevar de tres meses a un año y necesitará de varias reescrituras hasta tener una versión definitiva que satisfaga al director, a los productores y a los propios guionistas.

Ya te conté un plan para escribir un guión de largometraje en seis meses.

Y te expliqué aquí los 7 documentos imprescindibles de todo guión de largometraje.

Una vez se tiene la versión definitiva del guión y el capital para financiar la producción, se inicia la preproducción, que culminará con el rodaje.

La versión definitiva del rodaje

Por muy diferentes motivos, la versión definitiva del guionista va a variar en algunos aspectos durante el rodaje.

Puede que el director se de cuenta en los ensayos o en el mismo rodaje de que hay escenas que no funcionan y decide cambiarlas.

Puede que un actor o actriz se sienta más cómodo/a cambiando algunos diálogos de su personaje haciéndolos más suyos, siempre con la aprobación del director.

Puede que por problemas de producción algunas escenas haya que suprimirlas o rodarlas de otra manera.

Puede que el director haya detectado algún error de guión y haya matizado algunas secuencias.

Puede que, por motivos de salud o de fuerza mayor, algún actor o actriz no haya podido ir los días que tenía previstos a rodar y ha habido que modificar el guión.

Puede que se caiga una localización o que problemas meteorológicos hayan obligado a un cambio en el plan de rodaje.

Puede que…. PONGA AQUÍ «EQUIS».

La versión definitiva del montaje

Y, después de haber rodado, toca montar y aquí se vuelve a reescribir el guión.

Tanto es así que, en ocasiones, el resultado es completamente diferente al que se había previsto, no solo en la fase de guión, sino también en la de rodaje.

Es posible que en la sala de edición se cambien escenas de orden.

O que haya algunas escenas o partes de escenas que se supriman para darle más ritmo a la historia.

O que haya escenas que no hayan quedado todo lo bien que el director quería… por factura, por sonido, por interpretación o por realización.

Esto hace que, por ejemplo, películas que tenían un final en el que quedaba todo explicado y claro, se conviertan en películas con final abierto.

O que haya ciertos agujeros de guión que, en origen, se entendían perfectamente.

O que haya más elipsis de las que se pensaron al principio.

Por cambiar, te puedo decir que, incluso, se puede cambiar el argumento de una película solo con el doblaje, una vez la película está ya montada.

El hecho de que haya una triple escritura definitiva de una obra audiovisual implica que, por ejemplo, no siempre cuando una película tiene errores de guión o de coherencia, la culpa es del guionista o, al revés, que errores que hubiera en el guión original se ven arreglados gracias al rodaje y al montaje.

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