Cómo conseguir que las secuencias de acción importen

Una de las máximas que los guionistas siempre utilizamos es que es mejor mostrar que decir. O lo que es lo mismo, que una imagen vale más que mil palabras. Que todo lo que puedas contar con una acción, mejor no contarlo con un diálogo.

En una película de acción, minimizar los parlamentos es aún más crucial por el miedo a ralentizar el ritmo de la historia. Lo último que debes hacer es perder el momento mientras intentas caracterizar a tu personaje con una larga conversación.

Entonces, te preguntarás, ¿por qué muchas películas de acción meten parlamentos largos? ¿Por qué en muchas de estas películas se intercalan secuencias de acción total con discusiones de personajes sobre la trama?

El sello distintivo de cualquier película de acción deslucida es que puedes quitar la mayoría de las secuencias de acción y nada cambia en la historia. La trama no sería diferente, no perderíamos información sobre los personajes.  Esto es aburrido, aparte de irrespetuoso con el espectador.

Algunas de las mejores secuencias de acción, sin embargo, introducen la caracterización de los personajes dentro de las secuencias de acción. Así dan información fundamental al espectador y esto hace crecer su interés, porque dichas acciones tienen ramificaciones en la trama. De hecho, una buena película debería usar la acción para caracterizar a sus personajes.

¿Te acuerdas de la persecución a Madagascar el Casino Royale, la película de James Bond?

Aquí la tienes.

En esta secuencia el objetivo de James Bond (Daniel Craig) es capturar al tipo que ha elaborado la bomba e interrogarle. Es mucho más interesante presentar un personaje yendo tras algo que huyendo. Viendo lo que hace el personaje para conseguir el objetivo, lo entendemos mejor.

¿Cuál es el obstáculo para lograr su objetivo? Que el delincuente está huyendo y es un experto corredor.

¿Qué hace Bond para superar este obstáculo? Mientras el perseguido se desliza, salta y corre por una zona de construcción, el protagonista realiza una aproximación directa. En anteriores películas, Bond encontraría un atajo o usaría alguno de sus gadgets, en esta ocasión confía en su fuerza implacable.

Cuando el delincuente se protege con un arma, Bond le ataca con una tuneladora. Cuando el tipo salta un muro alto para llegar a otra sala, Bond rompe la pared como si fuera La Masa.

En todo ello hay un montón de caracterización.

¿Cómo consigue finalmente su objetivo?

Bond lo sigue hasta una embajada y la tirotea con una ametralladora a lo bruto. Cuando finalmente es rodeado por los miembros de seguridad, dispara al malo, le arrebata su mochila y escapa disparando un tanque de propano.

¿Cómo hace esto avanzar la trama?

Es verdad que Bond fracasa en capturar al malo, pero encuentra un teléfono en la mochila con un texto sospechoso que tiene que seguir a rajatabla.

¿Qué nos dice todo esto de Bond?

Nos habla de que es implacable e increíblemente temerario. Cuando es rodeado está deseando destrozar a su enemigo echando por tierra su objetivo de interrogarlo, matarlo, agarrar su mochila y esperando que algo dentro de ésta le dé algún tipo de orientación.

Ves que Bond tiene un largo camino hasta convertirse en el elegante, suave y amable espía que vimos en películas anteriores.

Solo por la contribución a la descripción del personaje de Bond merece la pena esta secuencia. Si no, tendríamos solo a M recriminándole su comportamiento, pero verlo en acción es mucho más satisfactorio y, por supuesto, disfrutaremos más de su enderezamiento posterior.

Así que la próxima vez que escribas una secuencia de acción, pregúntate qué estás contando de tu personaje y cómo hace avanzar la historia. Si no tienes una respuesta a estas preguntas, quizá debas quitarla del guión.