A más resiliencia, más posibilidades de éxito para un creativo

La resiliencia de los guionistas

Por LUIS MURILLO ARIAS 

Últimamente he tenido que pasar tiempo en la habitación de un hospital. No por mí, tranquilos, yo estoy bien. Han sido cosas familiares. Sea como paciente o como acompañante, estar aquí te deja mucho tiempo para leer y, sobre todo, para pensar. Porque el día a día nos come y pensamos mucho, quizá demasiado, pero para reflexionar sobre tu vida, la verdad, es que no da tiempo. Entre otras cosas, aparte de darle caña al libro electrónico y de actualizar tus lecturas RSS atrasadas, a veces también encuentras hueco para leer esas revistas médicas que suelen tener en estos lugares tan agradables con todo el mundo vestido de blanco o verde. En una de esas publicaciones leí una noticia en la que se hablaba de que había habido un congreso médico sobre la resiliencia.

A más resiliencia, más posibilidades de éxito para un creativo

La resiliencia es la capacidad de sufrimiento de una persona.(Alejandro Erickson, de Flickr)

¿Qué diablos es eso?, me pregunté. Inmediatamente saqué mi smartphone última generación y di uso a la app móvil de la RAE, un invento utilísimo. La definición de la academia decía lo siguiente:

“1. f. Psicol. Capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas.”

Leyendo más sobre el asunto en la revista médica descubrí que había congresos en los que se estudiaban desde el punto de vista psicológico técnicas para aumentar la resiliencia en pacientes con enfermedades crónicas en estado avanzado. En definitiva, se trata de la capacidad que tiene el ser humano de sufrir, ya sea por un dolor físico o psicológico.

Lista de razones por las que un creativo debe andar sobrado de resiliencia

Inmediatamente pensé en qué medida afectaba eso a los creativos, ya fueran de publicidad, de guión de cine o televisión o de cualquier ámbito, incluido el de las nuevas tecnologías. Es muy importante el nivel resiliencia que uno tiene a la hora de afrontar la carrera de obstáculos que supone ser un creativo en cualquier ámbito. Abrí la libreta de notas de mi móvil y me puse a apuntar razones por las cuáles deberíamos andar sobrados de resiliencia, puesto que, aunque nuestra profesión, aparte del mero placer de crear e inventar, nos da de vez en cuando alguna alegría y pequeños momentos de gloria, suele ser una acumulación de sinsabores que atacan directamente a nuestra autoestima. Hace falta ser muy fuerte y tener capacidad de aguante (resiliencia) para poder sobrellevarlos sin caer en la tentación de abandonar. En mi lista estaban situaciones como las siguientes:

Estamos constantemente sometidos al juicio sobre nuestro trabajo. Esto, cuando las cosas van bien, es un lujo, pero como de creatividad y guión, como de fútbol, todo el mundo opina, hace falta tener capacidad de encaje para recibir todas esas opiniones, muchas veces negativas. Los primeros que opinan son tus jefes directos, pero no solamente ellos, sino, en el caso del cine o la televisión, los técnicos, los maquilladores, los de producción, la script y, el más importante, el productor. Esto, si no le has enseñado antes tus obras a familiares, amigos y gente en las que depositas la confianza de su criterio. Muchas veces esas opiniones son constructivas si están hechas desde la sinceridad, pero en otras ocasiones vienen condicionadas por otros muchos intereses alejados de los criterios supuestamente objetivos, ya que en este mundo la objetividad no existe.

De todos los proyectos que crees, si tienes suerte verán la luz, como mucho, un 10%. Eso quiere decir que un 90% de tu trabajo irá directamente al cubo de la basura o a una carpeta de tu disco duro que quién sabe si volverás a abrir. Esto no quita que muchas veces esas obras creadas se transformen o resuciten meses o años después. Todo el mundo te dirá que nada de lo que hagas es en balde. Que de esto o lo otro has aprendido no sé qué. Que es posible que algo se repesque en el futuro. Pero tú, inexorablemente, cuando veas horas y horas de tu tiempo metidos en un cajón que quien sabe si alguien alguna vez encontrará la llave, se te caerá el mundo encima. Sobre todo cuando no sea una vez sino mil. Si tienes mentalidad positiva, por cada uno de tus proyectos que fracase, deberás generar tres nuevos, pero hará falta todo el optimismo del mundo en ocasiones para salir del hoyo.

Si tienes la extraordinaria suerte de que tu proyecto ve la luz, ya será todo un éxito porque hasta llegar allí puede haber sido un proceso infernal. Pero, eso si, habrás sorteado un montón de obstáculos. Algunos proyectos se caen días antes de comenzar a grabar después de estar escritos todos los guiones con un poderoso y costoso casting contratado y todo el equipo técnico y de producción trabajando desde hace semanas. Puede suceder también que se ruede y nunca se llegue a estrenar. Bien porque no ha lugar a exhibición en salas si se trata de una película. Bien porque una cadena decide posponer sine die la fecha de emisión. Los de ‘El Tiempo entre Costuras’ al final han besado la gloria pero la serie llevaba archivada mucho tiempo. Y, ya, llegando a los proyectos que se estrenan, volvemos a la regla del 10%. Es decir, sólo una de cada 10 obras, teniendo suerte, funcionará comercialmente. Es necesario tener las cosas muy claras para aguantar toda esa presión o los numerosos reveses que te puede dar esta profesión.

– Todos estos miedos sobre si nuestra obra verá la luz, si gustará y si funcionará comercialmente, no tienen nada que ver con el miedo a que no se nos reconozca nuestra autoría cuando un jefe se apropia de nuestras ideas creyéndose que son suyas. Y mucho más que eso, tenemos el miedo de que nos copien. Porque las ideas están en el aire, ¿verdad? O se las podemos contar a un vecino, un amigo o incluso colgarlas en una web en Internet y alguien nos las copia, le da una vuelta y zacatrás, nos quedamos sin el éxito. Hace falta mucha valentía para superar el miedo a que te copien y mucha resiliencia para afrontar un plagio verdadero. Pero esto es lo que hay, somos creativos y tenemos que vivir con esto.

Podríamos seguir con la presión de los productores, las noches sin dormir pensando en una idea, la desazón de sentirse un fraude cuando no le gustamos a alguien o no somos capaces de resolver un conflicto, las cuentas para poder llegar a fin de mes cuando llevamos mucho tiempo sin encontrar un trabajo bien pagado o más o menos estable, la sensación de que no valemos para esto y de que, en ese caso, ¿para qué valemos? Sin resiliencia, la vida de un creativo puede convertirse en la de un personaje autodestructivo de cualquier película de Lars Von Trier. Así que los consejos son los siguientes:

No disfrutes de la meta, sino del proceso.

No te hundas por la opinión de uno, por muy jefe tuyo que sea. Trata de revertir esa situación. Si no lo consigues con esa persona, ese esfuerzo en la mejora te servirá para convencer a muchos otros.

– Levántate y anda cada vez que caigas al suelo. El esfuerzo finalmente se verá recompensado.

– Relativiza todo lo que te pase en la vida. Sobre todo, en el caso de las críticas, tanto las buenas como las malas. Y, por supuesto, no sobredimensiones la derrota. No eres el único. Todos las tenemos.

Así que ya sabéis, resiliencia y al toro. No queda otra.