¿Gonzo para guionistas?

Este año se han cumplido 50 años de lo que se considera el nacimiento del periodismo gonzo, el reportaje sobre el derbi de Kentucky -una carrera de caballos- que escribió Hunter S. Thompson y tituló “El derbi de Kentucky es decadente y depravado”. Nacía una nueva forma de hacer periodismo en la que la experiencia propia del autor, su punto de vista y la imaginación no solo tenían cabida, sino que eran de vital importancia.

Thompson es conocido por ser el máximo representante del periodismo gonzo, que rompería radicalmente con aquello de que “el periodista nunca debe ser la noticia”, pero también cuenta con una prolífica obra literaria. Su libro más famoso es ‘Miedo y asco en Las Vegas’, que llevó al cine Terry Gilliam, aunque no es la única adaptación cinematográfica de su obra, ni la única protagonizada por Johnny Depp. El actor también fue protagonista de otra adaptación de un libro de Thompson, ‘Los diarios del ron’, dirigida por Bruce Robinson. Al igual que Gilliam, además de encargarse de la dirección, Robinson también escribió el guión que traduciría en imágenes una historia en la que no se sabe muy bien qué es realidad, qué es ficción y qué es imaginación.

El periodismo gonzo bebe de y convive con la Generación Beat. Este movimiento literario, entre cuyos representantes se encuentran Jack KerouacWilliam S. Burroughs o Allen Ginsberg, se caracteriza por situar al autor como parte de la historia, y no de manera figurada, sino real. Pero, al mismo tiempo, no se trata de una autobiografía; la trama no cuenta unos hechos reales, sino la interpretación que el autor -que se convierte en personaje- hace de ellos, a los que añade otros que son totalmente inventados.

La pregunta es ¿se puede aplicar un estilo gonzo a la escritura de guión?

Desde luego, si Charlie Kaufman no lo hizo en ‘Adaptation (El ladrón de orquídeas)’, al menos se quedó muy cerca. Si no has visto la película, no te preocupes porque no te vamos a hacer ningún spoiler [lo cierto es que, aunque quisiéramos, es difícil hacer spoilers con esta película]. Lo que nos interesa es que su guión es una especie de muñeca rusa donde se va mezclando realidad y ficción.

La historia es inventada, de hecho, es una adaptación (he aquí el sentido del título) del libro El ladrón de orquídeas de Susan Orlean, pero el guión está firmado Charlie y Donald Kaufman, que son los protagonistas de la película (ambos personajes están interpretados por Nicholas Cage). La premisa del guión de ‘Adaptation’ es básicamente que al guionista Charlie Kaufman, cuyo primer guión, para ‘Cómo ser John Malkovich’, fue nominado al Oscar, le encargan que haga la adaptación del libro de Susan Orlean El ladrón de orquídeas (Orlean en la película es Meryl Streep). Sería una historia real si no fuera por el hermano gemelo de Charlie, Donald, a cuya memoria está dedicada la película y que es… totalmente inventado.

Como en el periodismo o la literatura gonzo, en este caso, el guionista sirve de fuente para la historia que escribe: sus vivencias, sus impresiones… incluso su propio alter ego hecho personaje.

Sin embargo, está claro que ‘Adaptation’ es una rara avis en el mundo del cine. Se podría decir que es un caso extremo de la mezcla entre realidad y ficción que es típica del género del ‘mockumentary’ o falso documental. Valga como ejemplo la maravillosa ‘This is Spinal Tap’ de Rob Reiner, que muchos (entre ellos el cantante de Oasis Liam Gallagher) creyeron que era verdad.

Hemos hablado en el pasado de la Teoría del Iceberg, de cómo lo que cuenta una obra literaria o una película es solo una parte de toda la historia que tiene detrás. Por eso, documentarse para escribir un guión es fundamental. Es necesario conocer el contexto sobre lo que vamos a escribir; y no solo si se trata de una película de época o basada en hechos reales, también si los hechos suceden en la actualidad y son ficción absoluta.

Puede que tengas que escribir sobre una persona enferma y saber en qué consiste y cuáles son los síntomas de esa enfermedad, o puede que hables de un tema jurídico y necesites saber qué leyes le afectan. Pero eso no significa que, si tienes que escribir sobre un jugador de poker, te tengas que ir un mes a Las Vegas a quemar la tarjeta ‘a lo gonzo’, aunque sí puedes acceder a webs de poker gratis y ver cómo funciona el tema. O si tienes que escribir sobre alguien que está metido en finanzas, no te vas a convertir en el “lobo del Ibex 35”, pero sí puedes aprovechar los simuladores de Bolsa que hay para hacerte una idea.

Decía Shakespeare que escribir era poner un espejo frente a la realidad. Pero eso, señores, no es la realidad, es una imagen de la realidad. Reflejar la vida no quiere decir recrearla tal cual. En ese sentido, el gonzo sería el reflejo en la ficción de cómo el autor ve la vida real.

¿Podemos aprender algo del gonzo para aplicarlo en nuestros guiones? Por supuesto, sobre todo la importancia de conocer y entender el contexto de aquello sobre lo que escribimos, aunque solo sea para darle la vuelta o mostrar nuestra visión personal sobre ello.

¿Se pueden hacer ‘guiones gonzo’? Sí. ¿Es habitual? No. Es más: ¿es necesario? Pues, seguramente, tampoco.

Últimamente, sobre todo si hablamos de series, que ahora mismo parece que se están comiendo a los largometrajes, hay mucha querencia por la sensación de realidad. Las ficciones están muy bien asesoradas por guionistas y equipos artísticos que cuentan con un excelente trabajo de documentación detrás.

Llámenlo ficción realista o realismo ficcionado. Pero, cuidado, no vaya a ser que haya un exceso de realidad que confunda al espectador o le incomode. Miren la que se ha liado con la serie ‘The Crown’ por ser demasiado realista, quieren que se advierta a la gente de que lo que están viendo no es real. Acabáramos.