El guión no sólo debe estar presente en el cine y la televisión

DEFINICIONES

Inconscientemente, cada vez que oímos la palabra guión la asociamos de manera indefectible a los medios audiovisuales: cine, radio y televisión. Y así lo recoge el diccionario de la Real Academia de la Lengua:

* Texto en que se expone, con los detalles necesarios para su realización, el contenido de un filme o de un programa de radio o televisión.

Y sin embargo, el guión está presente, o debería estarlo, en numerosas actividades de la vida social. Por este motivo, la sabia academia tiene, entre sus catorce acepciones, esta otra:

* Escrito en que breve y ordenadamente se han apuntado algunas ideas o cosas con objeto de que sirva de guía para determinado fin.

Es una definición un poco etérea y la vamos a concretar,  bajándola al lenguaje común:

*guiónizar es el arte de ordenar imaginativamente una serie de elementos con el objeto  de  que un determinado evento adquiera la mayor brillantez o eficacia posibles.

Todo evento, si es guiónizado, consigue un impacto mayor

La celebración madridista acusó la falta de un guionista.

EL GUIÓN Y LA VIDA SOCIAL

La escritura de este post viene motivada por los dos espectáculos que supusieron las celebraciones atlética y madridista, en las plazas madrileñas de Neptuno y Cibeles, de sus respectivos triunfos en Liga y Champions League. Y también por un evento diametralmente opuesto a los anteriores: la convención anual de un fondo de inversión, celebrada precisamente muy cerca de la mencionada plaza de Cibeles,  en la Casa de América.

Los dos eventos deportivos, por falta de guión,  fueron un auténtico caos, un guirigay, un espectáculo rayano en el bochorno para los espectadores que no compartieran los fervores balompédicos de los equipos en cuestión. No se sabía cuando iban a llegar ni a irse los jugadores. Los héroes del balón cogían el micrófono y gritaban obviedades. Se repetían entre sí. El speaker proclamaba una y mil veces las mismas soflamas. Los cámaras no sabían a qué plano atenerse y el realizador cazaba con ella lo que podía.

Y respecto al evento financiero, un aburrimiento inacabable desde las diez de la mañana hasta cerca de las dos. Informes de expertos cuajados de datos y gráficos ininteligibles en pantalla. Ponentes con voces sin énfasis y en tono bajo. Deficiente acústica del salón. Iluminación triste. Etc.

Clarísimo, en los tres eventos citados faltaba un guión.

LOS guiones LOS ESCRIBEN LOS guionistas

El título parece una obviedad, pero no lo es. guiónizar no es es igual a estructurar un acto social, programar unas actuaciones, escaletar unos contenidos, acumular unas participaciones ni poner el evento en manos de una agencia de publicidad o de un relaciones públicas. Es mucho más, y para ello volvemos a la definición que hemos consignado más arriba:

*guiónizar es el arte de ordenar imaginativamente una serie de elementos con el objeto  de  que un determinado evento adquiera la mayor brillantez o eficacia posibles.

La clave es «ordenar imaginativamente». Es decir, un buen guión no es una sucesión de actuaciones o de acontecimientos, sino un ordenamiento adecuado de los mismos con el fin de que el acto en cuestión sea lo más brillante posible. Este ordenamiento implica evaluar la duración de cada componente del evento, conocer los gustos del público al que va dirigido, lo que éste espera con más interés, etc. Y lo más importante, el toque imaginativo: el ritmo in crescendo, las sorpresas, la puesta en escena y el remate final. Es decir, un buen guión convierte en interesante un acto que, sin él, resultaría aburrido.

Obviamente, contar con un guionista para una celebración social garantiza que el acto en cuestión saldrá mucho mejor que si el responsable u organizador del mismo se encargan de ponerlo en escena siguiendo su propio criterio, o acudiendo a lo típico de encargárselo a un amigo. Lo cual no significa que haya que apelar siempre a los profesionales del cine y la tv. Hay guionistas que «se han hecho», y otros que «han nacido». Y entre éstos tenemos preclaros ejemplos de creativos que jamás han escrito una secuencia. Por ejemplo, en el mundo del circo o de la magia existen magníficos guionistas: el desarrollo de sus actuaciones o sus puestas en escenas son insuperables.

En resumidas cuentas, no estamos abogando por contratar a un creativo para guiónizar el cumpleaños de tu cuñado o la primera comunión de tu prima, pero sí reivindicar una figura profesional que se echa en falta en numerosos acontecimientos sociales: fiestas populares, celebraciones deportivas, homenajes de todo tipo, eventos culturales, etc. Y no estamos apuntando algo insólito. Detrás de algunas bodas sonadas, de algunos mítines políticos o de algunos desfiles de modelos existe la mano de guionistas que tienen firmados varios largometrajes y series de televisión.

Quedamos a la espera del guión que el próximo día 19 tendremos en pantalla con la proclamación de Felipe VI como rey de España, un acto de por sí aburrido sea usted monárquico o republicano.