Algunas diferencias entre escribir un guión o una novela

No todos los guionistas saben escribir novelas ni todos los novelistas saben escribir guiones. Eso sí, es muy común que algunos novelistas se hayan convertido en guionistas y que otros hayan recorrido el camino inverso. De hecho, en los últimos tiempos se está poniendo de moda que los guionistas se dediquen a escribir novelas y esto es así porque muchos tienen interiorizada muy bien la estructura del relato.

Si quieres hacer ambas cosas puedes hacerlo, no tienes por qué centrarte sólo en una de ellas. Es absurda la teoría de que uno sólo es capaz de hacer bien una de las dos facetas.

Yo, de hecho, estoy escribiendo ahora una novela.

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Algunos guionistas escriben novelas firmando con su nombre propio y, en otras ocasiones, que siempre tienen que ver con criterios comerciales, lo hacen escondidos tras un seudónimo.

El hecho de estar ahora enfrascado en la escritura de esta novela me ha hecho plantearme cuáles son las principales diferencias entre escribir una novela y escribir el guión para una película y he llegado a la conclusión de que algunas de ellas son las siguientes.

1.- La longitud

Generalmente una novela ocupa muchas más páginas que el guión de una película. Y, además, esas páginas suelen estar mucho más rellenas que el citado libreto.

Un guión de un largometraje suele ocupar unas 110 o 120 páginas. Una novela no demasiado larga puede tener una extensión de 400 páginas.

En un guión sólo se escriben diálogos, descripciones y acciones. En una novela también se ponen por escrito sentimientos, sensaciones, pensamientos filosóficos, etc.

En un guión hay que ir al grano mucho antes que en una novela. En ésta última puedes tomarte tu tiempo para escribir capítulos y describir detalles, construir personajes y desarrollar su conflicto. Después llegarán los obstáculos para lograr el objetivo, el clímax y la resolución. En un guión cada secuencia es un capítulo en sí.  Hay que seguir claramente la estructura de 3 actos y elegir si quieres, por ejemplo, hacer el viaje del héroe para llegar al clímax y a la posterior conclusión.

Tienes que reflexionar sobre determinadas decisiones como, por ejemplo, si hay varias tramas o sólo una, si las diferentes tramas se cruzan entre sí, cuál es el punto de vista de la historia, si esa historia incluye pensamientos profundos más allá del protagonista, etc.

2.- El género

¿De qué va tu historia? Cuando escribes un guión, la industria prefiere que elijas un género y te aferres a él.

Sin embargo, en una novela, al ser mucho más larga, puede ocurrir que dentro de una misma historia haya cabida para diferentes géneros. Así, por ejemplo, un libro puede poseer subgéneros como romance, suspense, fantasía, sobrenatural, terror, aventuras, drama familiar, realismo contemporáneo, etc.

Es verdad que algunas películas pueden poseer más de un género pero, generalmente, a lo sumo, un guión para un largometraje debe ser, como máximo, una combinación de dos ingredientes. Es el caso, por ejemplo, de la conocida y explotada comedia romántica.

Los novelistas tienen más libertad para cruzar géneros en sus libros.

3.- Los diálogos

En una película los diálogos tienen tanto peso como la acción, mientras que en una novela, el mayor peso se basa en la prosa.

Escribir unos diálogos con significado y que hagan avanzar la trama de manera progresiva puede ser una difícil y desmoralizante tarea para un novelista. Esto es porque en una novela puedes escribir descripciones y acotaciones entre líneas para enfatizar o complementar lo que dices con los diálogos.

En un guión no hay pensamientos internos como los puede haber en una novela, sino que tienes que adivinar las intenciones de un personaje exclusivamente por lo que dice, por cómo lo dice y por lo que hace.

4.- La acción

Para crear tu historia en tu guión, tienes que cocer los detalles, hacerlos visuales y dotarlos de emoción. Y todo esto se ha de hacer con imágenes.

En una novela, sin embargo, la clave está en las palabras y en cómo se juntan unas con otras. El relato te permite ser lo más detallista posible y, por eso, la emoción debe desprenderse exclusivamente de ellas puesto que es la única herramienta para que el lector pueda visualizar la acción en su cabeza. Y, cuánto más le transmitas, mejor.

5.- El presupuesto/escenario

En un guión el lugar donde se desarrolla tu acción y de cuántos lugares puedes disponer depende mucho del presupuesto que vaya a tener la producción. Sin embargo, a la hora de escribir una novela no existe presupuesto. Todo depende única y exclusivamente de tu imaginación.

Un escritor es libre de crear una historia que suceda en cada uno de los países de este planeta llamado Tierra. Cuesta lo mismo que si todo ocurre en una habitación. Un productor de una película, sin embargo, tenderá mucho a que la acción transcurra en pocos decorados.

Cuando eres guionista y escribes has de tener todo el rato presente el espíritu de la producción y dónde están, más o menos, los límites del presupuesto. Es decir, por ejemplo, debes evitar cosas como helicópteros, explosiones, persecuciones en coche y ataques nucleares. Cosa que perfectamente puede tener cabida en tu novela ya que es gratis.