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¿Cuál es la idea buena?

Si eres guionista o aspirante a guionista, seguro que se te ocurren muchas ideas para una serie, un corto o una película.

La idea puede acudir a tu cabeza al leer una noticia en prensa, cuando alguien que conoces te cuenta una historia o algo que le ha ocurrido, cuando tú mismo eres el protagonista de la anécdota o cuando estás en un duerme vela justo antes de despertarte y decides apuntarlo en un cuaderno para que no se te olvide. Porque sabes que si no lo haces, se te olvida seguro.

Si no sabes de qué te estoy hablando, ya te expliqué un día cómo buscar fuentes de inspiración para tus historias.

Lo que debes marcarte a fuego es que ni todas las ideas valen, ni debes quedarte tampoco con la primera idea que se te viene a la cabeza sin valorar otras posibilidades.

Has de hacer una criba y analizarlas en función de diferentes parámetros. ¿Es una idea novedosa? ¿Se ha hecho ya antes algo parecido? ¿Plantea un conflicto interesante al personaje y el espectador?

También hablamos un día de cuán importante es el marketing desde la idea y cómo debes hacer para no tirarte varios años trabajando en un concepto por el qué quizás, si hubieses hecho el análisis correcto, no habrías apostado.

Pero más allá de todos los análisis habidos y por haber, hay un truco que viene de las tripas, del corazón, del sentimiento, de no se sabe qué, que te puede ayudar a decidirte por una idea y no por otra.

La idea que vuelve

Eso es. La idea boomerang. La que tienes en algún momento y no te abandona. O si lo hace, porque alguien a la que se la has comentado te dice que no le gusta, o que no lo ve por ciertos motivos, se queda latente… hasta que regresa.

Puedes haberla tenido escuchando música, leyendo un diario digital o simplemente porque la has vivido. Quizá la has desechado haciendo un análisis frío, encontrándole algunos contras. Bien porque es de nicho, o porque no se ha hecho nada así, o porque es algo muy personal.

Entonces la dejas estar.

Pero te vas en moto, en bici o a correr y la idea vuelve. Aparece por las noches en tus sueños y por la mañana muy pronto al despertar. Te atrapa y no te suelta. Y se te ocurren nuevas variantes, tramas y conflictos sobre el mismo concepto.

Quizá te centras en otras cosas, en ese trabajo alimenticio, en el programa de TV que paga tus facturas, en la serie que nunca verías y que sí escribes.

Pero la idea vuelve. La recurrencia llama de nuevo a tu puerta. E igual que si alguien tiene la idea recurrente de montar una casa rural en un pueblo abandonado y dejarlo todo atrás, hay muchas posibilidades de que finalmente lo haga, tu idea recurrente que no te deja ya dormir, porque trabajas sobre ella, imaginas, haces y deshaces, esa será la idea por la que finalmente luches. Sí, es la idea con más moral que el Alcoyano, pero si crees, si de verdad luchas, si demuestras, tu pasión, la pregunta siempre será… ¿por qué no?