escribir una secuencia

Cómo plantear la escritura de una secuencia

Por LUIS MURILLO ARIAS

Se trata de la esencia del guión. Lo que uno se imagina cuando piensa en un guionista frente a un teclado con un documento en blanco.

El momento de dar voz a los personajes, de poner en palabras las acciones, de ver cómo encaja lo que siempre has imaginado.

No hay una única fórmula.

Casi podría decirse que hay tantas fórmulas para afrontar la escritura de una secuencia como guionistas hay el mundo.

Quizá hay más, porque cada guionista se puede enfrentar a este reto de diferentes maneras según las secuencias o el guión.

Posiblemente haya otras muchas maneras que nunca se hayan utilizando pero que pueden llegar a ser igual de efectivas.

Ya sabéis que no soy nada dogmático.

El dogma no existe en mi conciencia, salvo aquel movimiento cinematográfico, nunca mejor dicho lo de movimiento, que impulsaron Lars Von Trier y sus amigos en los 90.

Yo sólo os puedo contar mi manera.

O una de mis maneras, la que más utilizo, podríamos decir.

Ayer la usé y probablemente mañana la vuelva a emplear.

A este punto he llegado tras buscar varios caminos.

escribir una secuencia

¿Para qué quiero esta secuencia?

Supongamos que ya tengo escritos un tratamiento y una escaleta de la película o el capítulo al que me voy a enfrentar.

Es decir, ya he pensado mucho en cada secuencia.

Pero, aún así, dedico 10 minutos a pensar en la secuencia que estoy a punto de escribir.

¿Qué va a pasar en ella?

¿Quién va a estar en ella?

¿Dónde va a suceder?

¿Estoy seguro de todas las decisiones que tomé en la escaleta?

¿Es esta secuencia imprescindible?

¿En qué avanza en la trama y en los conflictos de los personajes?

¿La necesito de verdad?

Si la respuesta a esta última pregunta es sí y tengo claras las anteriores, entonces me digo a mi mismo: “Adelante”.

Y me pongo a escribir la acción y los diálogos.

Escribir borracho, editar sobrio

La primera vez escribo del tirón, sin pensar mucho, dejando que todo me salga de dentro.

Se supone que he trabajado lo suficiente la escaleta y los personajes para que su voz propia y lo que tienen que decir broten de mi mente con cierto sentido.

No releo ni miro mis diálogos ni frases anteriores hasta que no he llegado al final de la secuencia.

A veces incluso escribo los diálogos sin poner los nombres de los personajes.

A esto lo llamo escribir borracho.

Después lo releo todo en alto, especialmente los diálogos.

Para esta acción conviene no estar en un Starbucks o cualquier cafetería para evitar que los que están alrededor te tomen por loco.

Lo mejor es estar solo en una estancia. Al menos para mí.

Intento escuchar a los personajes, que ellos me hablen a través de mi voz.

En esta fase siempre surgen cosas que no imaginabas.

Hago una segunda reescritura con este sistema.

Después me sustraigo, salgo de mí mismo y trato de volver a hacer una lectura externa, como si llegara de nuevas a la escritura, como si fuera un analista de guión que viene a encontrar cualquier resquicio de fallos en la secuencia.

Analizo si la escena tiene una estructura correcta. No necesariamente tiene que ser planteamiento, nudo y desenlace, pero está claro que sí que tiene que haber una estructura reconocible.

Y, de nuevo, intento volver a escuchar a los personajes, meterme dentro del propio guión. Otra vez a leer los diálogos en alto hasta que suenen naturales y acordes con la manera de hablar de cada personaje.

Hago este ejercicio de ida y vuelta tantas veces como sea necesario.

A esto lo llamo editar sobrio.

Después, cuando das por finalizada la secuencia para que forme parte de la primera versión de guión, te sorprendes al ver que siempre quedan cosas de la primigenia escritura borracha.

No ibas tan desencaminado.

La acción no es menos importante que los diálogos

Muchas veces, a mí me ha pasado, concentramos el trabajo en escribir unos diálogos lo más perfectos posibles y nos olvidamos de la línea de acción.

ERROR.

La acción tiene tanta o más importancia que los diálogos, sobre todo porque estamos ante un arte visual. Como tal, es fundamental lo que se ve en la pantalla y lo que hacen los personajes, además de lo que dicen.

Pero no sólo tienes que contar lo que ocurre en la acción sino que además tienes que hacerlo de la manera más vendedora posible.

Recuerda: todo guionista ha de ser un copywriter.

También en la línea de acción.

Por eso tienes que jugar con el lenguaje para conseguir el mayor impacto posible y el lector del guión quiera seguir leyendo la siguiente línea, sea de diálogo o de acción.

Ésta es mi experiencia y así os la he contado.

Saludos.

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