19 Jun 12 consejos clave para escribir un guion
Si estás empezando a escribir guiones (o incluso si llevas un tiempo), hay ciertas ideas que conviene tener claras desde el principio. No porque estén en manuales ni porque las diga ningún gurú, sino porque evitarán que malgastes tiempo escribiendo algo que, simplemente, no funciona.
Este no es un decálogo sagrado, pero sí una especie de guía de advertencias. Y si te suenan incómodas, mejor: son las que más enseñan.
1. Un guion no es literatura
Lo primero que hay que asumir: el guion no es una obra literaria. No estás escribiendo una novela. No necesitas descripciones poéticas ni diálogos brillantes. El guion es una herramienta de trabajo. Es concreto, funcional, y está pensado para que otros lo transformen en imágenes y sonidos. No intentes impresionar, intenta comunicar.
2. No escribas para que se entienda, escribe para que se sienta
El guion no se lee para entenderlo todo. Si quien lo lea lo capta todo a la primera, probablemente está demasiado explicado. Tu trabajo es construir tensión, atmósfera, ritmo. No des todo servido. Deja huecos. Lo importante no es que el lector lo entienda, sino que quiera seguir leyendo.
3. El diálogo no dice, oculta
Uno de los errores más comunes: usar el diálogo para explicar. Pero en la vida real (y en los buenos guiones) la gente rara vez dice lo que piensa o siente. El buen diálogo está lleno de contradicciones, evasivas y silencios. No pongas en boca de tus personajes lo que deberían transmitir con acciones, decisiones o miradas.
4. La acción no describe, revela tensiones
La acción en un guion no sirve para narrar lo que se ve, sino para construir lo que no se dice. ¿Qué hace un personaje cuando no puede decir lo que siente? ¿Cómo se mueve alguien cuando está a punto de estallar? Eso es acción dramática. La acción revela lo que el diálogo esconde.
5. No crees personajes, crea funciones
A veces nos obsesionamos con “construir personajes”, cuando en realidad lo que necesitamos es darles función dramática. ¿Qué lugar ocupan en la historia? ¿Qué conflicto representan? Un personaje no está ahí para ser interesante, sino para empujar la trama, generar tensión, activar decisiones.
6. No escribas historia, escribe deseo
La historia es solo el envoltorio. Lo que de verdad sostiene una narración es el deseo: lo que los personajes quieren, lo que les falta, lo que no pueden conseguir. Si el deseo está claro (aunque no se diga), tienes motor. Sin deseo, no hay conflicto. Y sin conflicto, no hay historia.
7. La estructura no es una plantilla
No escribas pensando en rellenar casillas: primer acto, punto de giro, clímax… Eso viene solo si hay algo que empuja. La verdadera estructura nace de la urgencia. Si un personaje desea algo y no puede conseguirlo, la historia se estructura sola. Escribe desde la necesidad, no desde el esquema.
8. El conflicto no es una pelea
No confundas conflicto con gritar, discutir o llorar. El conflicto puede estar en un silencio incómodo, en una decisión postergada, en un gesto. Escribir conflicto es diseñar presión. La buena tensión no siempre hace ruido, pero siempre incomoda.
9. Si lo tienes todo claro desde el principio… sospecha
Un buen guion también sorprende a quien lo escribe. Si todo encaja demasiado bien, si no dudas en ningún momento, puede que estés escribiendo algo muerto. Deja espacio para el misterio, para la duda, para lo inesperado. Escribir es también descubrir.
10. No busques el tono, crea las condiciones
El guion no tiene tono propio: lo adquiere en manos del director, el reparto, la fotografía, la música. Lo que tú haces es preparar el terreno. Crear atmósferas, escenas, dinámicas. El tono se sugiere, pero no se impone.
11. No escribas como si ya fuera cine
Este es uno de los mayores errores: escribir el guion como si ya lo estuvieras viendo filmado. Pero el guion no es la película. Aún no hay actores, ni montaje, ni música. Tu trabajo es plantear una base sólida, no una versión definitiva. Deja espacio para que el cine entre más adelante.
12. Si estás de acuerdo con todo esto… vuelve a leer y reescribe
Revisa tu guion con estos puntos en mente. Léelo como si no fuera tuyo. ¿Está todo demasiado explicado? ¿Los personajes actúan o solo hablan? ¿Hay deseo real? ¿Hay tensión en el aire? Si no, no te rindas: vuelve a escribir. Porque reescribir, créeme, es más de la mitad del trabajo.
¿Estás escribiendo tu primer guion? ¿Has caído en alguno de estos errores? Compártelo con alguien que esté peleándose con la página en blanco.
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